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Sobreviviente de Hiroshima cuenta cómo salvó de morir tras ataque nuclear

Sadao Yamamoto tenía 14 años cuando el fatídico hecho sucedió. Hoy, con 91 años, da su testimonio sobre la bomba atómica que fue lanzada en Hiroshima.

Un sobreviviente de Hiroshima contó cómo logró salir con vida del primer ataque nuclear contra Japón por parte de Estados Unidos en 1945.

Su historia fue recapitulada por el medio Perfil, Sadao Yamamoto tenía 14 años cuando este fatídico hecho histórico ocurrió.

El 6 de agosto de 1945, Sadao Yamamoto cambió de ruta para dirigirse a la escuela. En vez de atravesar el microcentro de Hiroshima, giró hacia el noreste y caminó hacia las plantaciones de batatas. 

Yamamoto alternaba la escuela con el trabajo para derrumbar edificios y construir un cordón aéreo o aumentar la producción de alimentos. El joven un día iba a la escuela, en el centro de la ciudad, y otro a trabajar. 

“Cuando los bombarderos se acercaron al cielo de Hiroshima, de repente dieron la vuelta y se fueron volando. Eso me pareció extraño”, afirmó. A las 8:15 de la mañana, Yamamoto sintió un estallido. “Vientos calientes arrasaron la ciudad”, afirmó.

Luego ocurrió el lanzamiento dela bomba, momento del que no recuerda nada. 

“Cuando recuperé la conciencia, vi una enorme llama rosa brillante justo en la dirección de la estación de Hiroshima creciendo a una velocidad tremenda. Inmediatamente después de la explosión nació una bola de fuego de 400 metros de diámetro y después de unos 10 segundos colapsó y se convirtió en una enorme llama. Eso fue exactamente lo que vi”, manifestó. 

Desde ese momento, Hiroshima se volvió como una “era del infierno en la Tierra”, donde 140.000 de las 350.000 personas que vivían en la ciudad murieron pulverizadas. 

Yamamoto solo sufrió quemaduras en la mitad cara. Fue hasta un santuario que estaba al pie de una colina para pedir ayuda médica. A falta de insumos médicos, pidió que le aplicaran aceite de cocina para aliviar el dolor. 

Luego, volvió al centro de la ciudad para buscar a su familia y se encontró con un desolador panorama. Los costados de las carreteras se volvieron una fosa de cadáveres al igual que el río Motoyasu.

“Vi un soldado muerto al costado del camino por quemaduras severas, con el cuerpo hinchado como un globo de goma. También una jovencita a la que una enfermera le aplicaba óxido blanco con un cepillo y que no tenía nada para ponerse”, recuerda Yamamoto. 

En la actualidad, Sadao Yamamoto tiene 91 años y asegura que el secreto para su longevidad es mantener chequeos constantes y tener una vida social activa. 

Fuente: T13

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