Cerrar

¿Y ahora qué viene?: Expertos desmenuzan los desafíos en productividad que traerá la nueva ley de “40 horas”

La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales será una realidad en Chile tras un debate que se extendió por seis años, gracias a los ingredientes de flexibilidad que agregó el Senado y que permitió un acuerdo político prácticamente transversal para que el rígido proyecto original viera la luz.

Con esto, y pese a las importantes mutaciones que tuvo el proyecto durante su debate parlamentario, la administración de Gabriel Boric celebra al concretar su primera gran reforma, la que comenzará a implementarse de forma gradual durante los próximos cinco años, una vez que la nueva ley sea promulgada y publicada en el Diario Oficial.

Sin embargo, entre los expertos aún permanecen las dudas respecto al impacto que esta nueva normativa laboral tendrá sobre la ya alicaída productividad del país, por lo que acelerar la medidas para impulsar esto antes de que comience la cuenta regresiva de las “40 horas” resulta clave para las voces entendidas.

Durante enero, el presidente de la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad (CNEP), Raphael Bergoeing, sostuvo que en 2022 la productividad en Chile cayó en torno a 3,5%, revirtiendo las ganancias anotadas en 2021 y manteniendo el estacamiento que registra la economía chilena en esta materia hace varios años.

En esa lína, Richard Von Appen, comentó en una carta a El Mercurio, que si bien es una “legítima aspiración” intentar alcanzar una simetría entre la vida laboral y personal de los trabajadores, “creemos fundamental acompañar la aprobación e implementación de esta ley con medidas concretas para incrementar la productividad y reducir la informalidad laboral“.

“Acá no hay milagros”, recalcó. “Sin estas políticas complementarias, la reducción de la jornada laboral tendrá un impacto negativo en la competitividad de las empresas, en el empleo, salarios y en la formalidad. Sería contraproducente que terminemos afectando justamente a los que queremos ayudar”.

Chile necesita recuperar un crecimiento robusto y sostenible que permita recuperar los salarios reales, crear nuevos y mejores puestos de trabajo y aumentar la formalidad laboral, que es la que asegura y protege los derechos laborales a los trabajadores y mejora su calidad de vida”, subrayó Von Appen.

Agenda de productividad

Para hacer frente a esto, el Gobierno presentó en enero su agenda de productividad, basada en un trabajo conjunto entre gremios empresariales y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

La iniciativa contempla nueves ejes que buscan impulsar la productividad y dinamizar la economía. Entre estas se encuentran: las mejoras de procesos para inversiones, facilitación de comercio, mercado de capitales, informalidad laboral, capacitación y reconversión laboral, innovación y transformación productiva, productividad en Mipyme, más competencia, y desnotarización y digitalización.

Asimismo, consigna 40 medidas, como la creación de un fondo de capital de riesgo para empresas innovadoras, la digitalización de procesos de comercio exterior, el impulso de un proyecto de ley sobre Cabotaje Marítimo -el Ejecutivo ingresó diversas indicaciones al proyecto durante marzo- que permita diversificar el transporte de carga sobre el mar y la incorporación de las competencias digitales en la capacitación.

Para Rodrigo Krell, secretario ejecutivo de la CNEP, “todas las medidas que potencian la competencia en los mercados deben ser prioritarias“.

Sin embargo, considera que es necesario agilizar las acciones respecto de la eficiencia del Estado. “Es fundamental avanzar aceleradamente en las medidas que apuntan a incrementar la eficiencia del Estado, tanto respecto de su propia productividad, como en las mejoras que facilitan el avance de los proyectos de inversión, por ejemplo, a través de un mejor sistema de tramitación de permisos”, dijo.

En tanto, Francisco Gallego, académico del Instituto de Economía UC, sostuvo que “los avances necesarios en términos requieren medidas muy urgentes y mucho más osadas y basadas en evidencia que las que se observan”.

“Nuestro país lleva muchos años con crecimientos muy bajos de productividad y sin mejoras ahí es imposible que esta baja de horas junto con adaptabilidad tenga efectos positivos en lo que busca, por mejores intenciones que tengamos”, recalcó.

Gallegos, quien fue coordinador de la mesa técnica por la reducción de la jornada laboral en 2019, agregó que “en la comisión que coordiné sobre el tema en 2019-2020 tenemos un capítulo con sugerencias en capacitación en diferentes niveles que serán claves en esta línea. Estos son particularmente relevante para personas y empresas con bajos niveles iniciales de calificación”.

Por su parte, Maximiliano Hurtado, académico de la Escuela de Administración de Servicios de la Universidad de Los Andes, sostuvo que, a su juicio, “hay una línea clara en todos los ejes que tiene que ver con la incorporación efectiva de la tecnología para agilizar y mejorar procesos. Esto es positivo y necesario, porque obliga a nuestros sectores productivos a no quedarse atrás ante cambios muy rápidos que están sucediendo en el entorno”.

“En esta línea, la incorporación de la tecnología debe ir de la mano con capacitación por lo que ese eje de la agenda es muy relevante. Muchas de las personas cuya fuente laboral es más vulnerable no tienen competencias tecnológicas, por lo que se hace necesario apoyarlas para que no vivamos un aumento en indicadores de desigualdad que son también muy importantes para nosotros como país“, dijo.

Eje en la productividad

Este miércoles, la ministra Jara comentó sobre el proyecto que reduce el límite horario de trabajo que “claramente trabajadores con menos fatiga laboral, menos estrés, menos ausentismo, más motivados y comprometidos contribuye a las propias empresas que tienen que, efectivamente, pegarse un salto de productividad”, aseguró y añadió que “no hay necesariamente una correlación absolutamente directa. Eso ya ha estado súper demostrado en la evidencia”.

Desafios que enfrentarán empresas

Así, el próximo año, cuando comience a regir la ley, expertos comentaron sobre los desafíos en la implementación de la norma.

En ese sentido, Krell sostuvo que “las empresas en que los trabajadores actualmente trabajan 45 o más horas semanales deberán ajustar sus procesos productivos para cumplir con la nueva ley. Este ajuste será diferente según el rubro en que se desempeña y la capacidad de adaptación de cada empresa. Algunas modificarán sus sistemas de turnos, otras comprimirán la jornada e intentarán maximizar su producción dentro de una jornada más acotada”.

Complementó subrayando que “la ley entrega herramientas de flexibilidad que pueden ayudar a mitigar los efectos negativos sobre la producción y está por verse qué tipos de empresas se verán más afectadas”.

En cuanto a las dificultades de la implementación, detalló que “la realidad de muchas empresas que tienen pocas posibilidades de adaptación puede hacer inevitable un alza de sus costos y/o un empeoramiento de las condiciones de contratación, tanto en términos del empleo como de los salarios ofrecidos”.

Eso sí, destacó: “La antelación con que se aprobó permite que durante un año se planifique para que estos efectos negativos se puedan minimizar. Esto puede requerir en muchos casos la realización de inversiones e incorporación de tecnologías, lo que no es fácil en un contexto de decrecimiento económico y condiciones menos favorables en los mercados de crédito”.

Por su parte, Gallego aseveró que ocupaciones “requieren aumentar la productividad fuertemente, relacionadas con niveles de capacitación de las personas, por ejemplo. En otros países la evidencia de estas bajas de jornada sugiere que quienes pueden sufrir consecuencias negativas en empleo y salarios son quienes tienes bajos niveles de calificación.

En cuanto a este punto, Hurtado señaló que sectores vinculados con los recursos naturales “deben poner especial cuidado en el manejo de su producción”. Estima además que se deben considerar aspectos respecto del “manejo de la relación con sindicatos que ya han levantado voces de alerta respecto a la flexibilización”.

“Ese es un tema que va a tener que conversarse, de manera que la ley cumpla el espíritu inicial de aumentar el bienestar de los trabajadores al tener más tiempo para destinar a actividades relacionadas con su trabajos”, completó.

Fuente: Emol.com

scroll to top