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Una “oportunidad” para industria del ocio y auge de la “economía gig”: Los efectos colaterales de las “40 horas”

Entre los efectos secundarios del proyecto que reduciría la jornada laboral, expertos destacan el mayor tiempo libre para destinar a actividades de satisfacción personal o hobbies, y la posibilidad de optar a un segundo trabajo.

No son muchas las tragedias mayores a sentirse esclavo del trabajo y Chile está entre los países en que más horas se destinan a este ámbito de la vida. Como consecuencia, las personas cuentan con escasos momentos libres para dedicar a la recreación o al cuidado de otros, lo que hace del tiempo un capital cada vez más valioso.

En tal sentido, uno de los proyectos emblemáticos del Gobierno que entró a su recta final en el Congreso es el que reduce la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales.

Esto, luego de que este martes el Senado despachara la iniciativa a la Cámara para un tercer trámite, instancia que deberá analizar las últimas modificaciones que se le realizaron al texto, a través de una serie de indicaciones encauzadas por parte del Ejecutivo, pero que no debieran significar un retraso en su revisión final.

Pero más allá de la gradualidad con la que se aplicaría esta reforma -en un plazo de cinco años- y las normas de flexibilidad que se le incorporaron para abarcar a la mayor cantidad de trabajadores posible, la rebaja también tendría efectos colaterales sobre las condiciones laborales habituales e impactaría a ciertos grupos económicos.

Así lo prevé Maximiliano Hurtado, director del Magíster en Dirección de Personas de la Escuela de Administración de Servicios de la Universidad de Los Andes, quien planteó a Emol que la aplicación de esta medida podría incentivar a las personas a destinar las horas en que ya no trabajan a actividades de beneficio personal. “Los estudios indican que uno de los impactos que se espera que tenga el proyecto es que mejore la salud mental de los trabajadores, quienes van a disponer de más tiempo para dedicar a su vida personal”, dijo.

A su juicio, si se logra hacer este cambio de fomentar el descanso u otro tipo de acción que reporte satisfacción personal, “se abre una oportunidad real a la industria del ocio que debe ser aprovechada con una oferta interesante. El sector gastronómico, gimnasios o de otros hobbies puede ganar dinamismo con el proyecto”.

Juan Bravo, director del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, en tanto, puntualizó que esta medida “puede llevar a que aumente la asistencia a gimnasios y sitios de entretenimiento pero solo en aquellos casos de trabajadores en donde esto no se realizaba por razones de falta de tiempo. Sin embargo, si el trabajador no cuenta con recursos para pagar este tipo de servicios, independiente de que disponga de horas adicionales de tiempo libre no podrá acceder a ellos”.

Postura que comparte la académica del Instituto de Economía UC, Jeanne Lafortune, quien asegura que “hay evidencia sobre que los sectores del ocio se pueden beneficiar de una jornada laboral más corta, aunque estos van a tener que encontrar trabajadores para aquellos horarios en que la gente va a tener ahora de trabajo menos”.

Eso sí, dijo que “los trabajadores necesitan no solamente más horas, sino que también recursos económicos para poder pagar estos servicios entonces parte del efecto positivo en el sector dependerá de cómo responden los salarios”.

Soledad Morel, directora de Recursos Humanos de Adecco Chile, expone que “los supuestos es que las personas tendrán más tiempo para compartir con sus hijos y familias, dedicar más tiempo a realizar actividades recreativas y de estudio; en este punto, la salvedad será que el costo de vida siga creciendo a tasas como la del último año, en ese caso las personas no podrán destinar más recursos a ocio, pero sí más a compartir con sus familias”.

¿Segundo empleo? ¿Automatización?

Ahora bien, otro efecto colateral de ganar más tiempo podría ser optar por un segundo trabajo. Sobre esto, Morel menciona que “si consideramos a las personas que laboran de lunes a viernes en jornadas de 45 horas, recién en 5 años dispondrán, en promedio, de 1 hora más al día para otras actividades, lo cual es poco tiempo para pensar en un trabajo adicional”.

“Pero el caso cambia cuando se implementa la flexibilidad de 4×3, entonces sí parece factible que un trabajador con necesidad de aumentar sus ingresos busque un trabajo de jornada parcial en fines de semana o feriados, como podría ser en restaurantes, locales de comida rápida o que funcionen principalmente en fines de semana”, acotó.

A su vez, Bravo destaca que “eventualmente algunas personas pueden aprovechar las horas de tiempo libre para realizar una segunda ocupación y aumentar sus ingresos laborales. Eso depende mucho de las circunstancias personales de cada trabajador”.

Hurtado, eso sí, hizo un alcance, y comentó que “considerando la desigualdad económica en Chile, es probable que algunas personas, por necesidad aprovechen este tiempo para seguir trabajando de manera informal, por ejemplo, en lo que se conoce ‘economía gig’, donde se realizan trabajos esporádicos por un servicio específico sin una relación contractual. Un ejemplo son las plataformas de transporte de pasajeros o el delivery de comida”.

Finalmente, Lafortune puso otro elemento sobre la mesa, recalcando que “es posible que el trabajo por plataforma como segundo empleo aumente para gente que tiene sueldos menores. En el largo plazo, se puede pensar que algunos empleos tengan mayor probabilidad de ser automatizados si la legislación aumenta el costo de contratación”.

Fuente: Emol

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