Bangladesh dejó de ser la única nación del mundo gobernada exclusivamente por mujeres durante 35 años con la llegada al poder el martes de Tarique Rahman, quien durante casi dos décadas dirigió el destino de la oposición desde su departamento en los suburbios de Londres.
La investidura del dirigente del Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP) en la Plaza Sur del Parlamento representa el cierre de una era dominada por las Begums, como se conoce al duelo fratricida entre su propia madre, la fallecida Khaleda Zia, y su archienemiga Sheikh Hasina, que monopolizaron el poder electo desde 1991.
A sus 58 años, Rahman asume la jefatura del Gobierno con la legitimidad de las urnas y el peso de una herencia trágica, siendo hijo de Khaleda Zia y el héroe de la independencia y expresidente Ziaur Rahman, cuyo asesinato en un golpe militar en 1981 marcó su destino político.
Durante años fue apodado por sus detractores como el príncipe de la corrupción debido a los escándalos de extorsión que marcaron el gobierno de su madre entre 2001 y 2006.
Desde su centro de operaciones en la conocida Hawa Bhavan de Daca, Rahman fue acusado de dirigir un gobierno paralelo que gestionaba contratos públicos y favores políticos antes de verse obligado a huir al exilio.
La justicia lo condenó en rebeldía a cadena perpetua por su presunta implicación en el ataque con granadas de 2004, un atentado que buscaba eliminar a la cúpula del partido rival y que dejó 24 muertos en pleno corazón de la capital.
Aunque él siempre denunció estas acusaciones como una persecución política orquestada desde el poder, su nombre ha estado vinculado durante décadas a los sectores más duros y radicales del panorama político bangladesí.
Tras vivir 17 años en Londres, Rahman ha visto cómo la revolución estudiantil de 2024 le abría las puertas a un regreso triunfal.
El nuevo primer ministro hereda ahora un país traumatizado por la violencia institucional y deberá demostrar que su gestión no será una vuelta a las prácticas de nepotismo que provocaron su caída inicial hace casi dos décadas.
Su victoria con el 69% de apoyo en el reciente referéndum le otorga un cheque en blanco para reformar el Estado y también cierra el capítulo de “las Begums” que había dejado en el banco de espera a Tarique por casi cuatro décadas.
FUENTE BIOBIO CHILE




