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(Opinión) El desafío de llevar un estilo de vida más saludable

Por Dra. Evelyn Benavides, especialista en Neurología de Clínica Colonial – www.clinicacolonial.cl

La disminución de horas de sueño, sueño de poca calidad y cambios en los patrones de sueño pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares como, por ejemplo, infartos al corazón, al cerebro y alteraciones cognitivas relacionadas con el aprendizaje y deterioro de las relaciones interpersonales asociadas a trastornos del ánimo.

Un estilo de vida saludable debe basarse en horarios de sueño regulares, una alimentación balanceada, actividad física regularyen la exposición a la luz solar y a la oscuridad para que ocurra la síntesis de neurotransmisoresque comunican a diferentes grupos de neuronas, en diferentes momentos del día, para así sincronizar el funcionamiento de otros sistemas como el cardiovascular, digestivo e inmunológico,por nombrar algunos. Si se pierde el orden de horarios, por ejemplo, las neuronas no logran una buena sincronización, lo que se puede traducir en disminución de las capacidades cognitivas de un individuo.

Asimismo, cada persona se debe realizar chequeos preventivos periódicos y evitar la automedicación, ya que siendo una práctica cada vez más común puede llevar a problemas mayores que los que se quieren resolver. En este sentido, los medicamentos para disminuir la ansiedad, estabilizar el ánimo y mejorar la calidad del sueño deben ser prescritos y controlados por el médico tratante.

El problema del estrés

El estrés es una reacción adaptativa a un estímulo que se considera peligroso, lo que en un individuo aumenta las hormonas como la adrenalina y disminuye la acetilcolina, elevando su concentración, reflejos y velocidad de pensamiento en un breve periodo.

Si esta situación es constante aumenta el riesgo de cefalea, insomnio y acentúa la disminución de las funciones cerebrales, con algunas evidencias de aumento en la velocidad de progresión de algunas enfermedades neurodegenerativas.

La respuesta frente al estrés es similar, independiente de si se vincula a un problema laboral, personal o familiar. Es decir, cada persona le da una interpretación a ese estrés.Lo importante es encontrar tempranamente la causa y disminuir el estresor, para que los daños asociados-como hipertensión, infartos o accidentes cerebro vasculares- no sean permanentes.

Respecto de las áreas del cerebro más susceptibles a los efectos negativos del estrés, están aquellas que componen la red entre el sistema límbico (donde se producen las emociones) y la corteza frontal, que regula la respuesta a estas emociones. Es así como al verse sobrepasado el sistema de regulación frontal, puede existir una respuesta desadaptativa de la emoción, con el consiguiente desajuste cognitivo, social y endocrino.

Lo ideal es planificar los eventos más estresantes para así tomar medidas y evitar que se acumulen en tiempos cortos. Hay personas que tienen mayor posibilidad de enfrentar el estrés en forma más saludable, pero la mayor cantidad de personas ve perjudicado su funcionamiento global, con un aumento del riesgo de enfermar. Si son eventos fortuitos no planificados lo ideal es contar con una red de apoyo social, familiar o de amistades. Si aparecen síntomas con alteraciones del sueño, del ánimo o cambios en el patrón de alimentación se debe consultar al médico, evitando la automedicación.

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