Cerrar

(OPINIÓN) Día Mundial de la Logística: el eslabón que no puede fallar en el sector Salud

Por Pamela Schwerter, gerente general del Grupo Ahona

Cada 16 de febrero, cuando conmemoramos el Día Mundial de la Logística, cabe lugar para detenerse en un ámbito donde esta disciplina deja de ser un soporte operativo y se transforma en un factor crítico: el sector salud. En hospitales y clínicas, una logística deficiente no solo genera ineficiencias, sino que puede impactar directamente en la continuidad de la atención y en la seguridad de pacientes y equipos clínicos.

La logística sanitaria opera bajo condiciones especialmente exigentes. A diferencia de otros sectores, aquí no hay margen para errores en abastecimiento, trazabilidad o tiempos de respuesta. Insumos médicos, medicamentos, dispositivos y equipamiento deben estar disponibles en el momento preciso, bajo estrictos estándares de almacenamiento y con plena trazabilidad. En un país como Chile, donde el gasto en salud per cápita sigue estando por debajo del promedio de la OCDE, la eficiencia logística se vuelve también una herramienta clave para el uso responsable de los recursos.

A este escenario se suma un sistema de salud que ha crecido en complejidad. La ampliación de la red hospitalaria, el envejecimiento de la población y el aumento sostenido de la demanda asistencial obligan a repensar cómo se gestionan los flujos internos, las bodegas clínicas y la coordinación entre áreas administrativas y equipos médicos. La logística ya no puede operar de manera aislada. Esta debe integrarse a la toma de decisiones estratégicas de las instituciones de salud.

Otro desafío ineludible es la gestión de residuos hospitalarios, un componente muchas veces invisibilizado, pero fundamental para la seguridad sanitaria y ambiental. Los residuos de atención de salud requieren procesos especializados de segregación, almacenamiento, transporte y disposición final, con altos estándares normativos. Una gestión deficiente no solo expone a riesgos sanitarios, sino que también tensiona el cumplimiento regulatorio y la confianza pública en las instituciones de salud.

En este contexto, la logística debe avanzar hacia modelos más profesionales, digitalizados y sostenibles. La incorporación de sistemas de gestión, trazabilidad en tiempo real y procesos estandarizados permite reducir errores, anticipar quiebres de stock y mejorar la planificación. Al mismo tiempo, la sostenibilidad deja de ser un concepto accesorio y se integra como un criterio central en toda la cadena logística, especialmente en el manejo de residuos.

El futuro del sector salud dependerá, en gran medida, de su capacidad para fortalecer este eslabón silencioso. Porque detrás de cada atención médica oportuna hay una logística que funcionó correctamente. Y porque en salud, cuando la logística falla, las consecuencias no se miden solo en costos, sino también en vidas.

scroll to top