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“Me fui a España y me estafaron; el club tenía siete jugadores y no había dónde dormir”

“Con Chile quiero ganar un Panamericano y, sobre todo, ganarle a Argentina”, dijo Cristobal Oyarzún, seleccionado chileno de balonmano.

Cristóbal Oyarzún se ha convertido lentamente en uno de los proyectos del balonmano chileno. Con tan solo 21 años, el jugador del Barakaldo de España ya es uno de los fijos en la selección nacional.

Eso sí, su camino no ha sido fácil. En 2024 se dio su traspaso desde Balonmano Ovalle al Club Santoña de España, institución que hoy está desaparecida debido a irregularidades.

Claro que ahora, la realidad es diferente y Oyarzún lo demuestra junto con los ‘Guerreros’, con los que consiguió la novena clasificación consecutiva a un Mundial de la Roja.

“Me siento feliz porque igual estar tanto tiempo afuera del país y poder volver a entrenar en Chile, con la familia, con los amigos, me hace feliz”, indicó Oyarzún en conversación con As.

– ¿Cómo fueron sus inicios en el balonmano?

– Yo estudié en el colegio San Gaspar, que está cerca del Estadio Nacional, y ahí tuve a un profesor que se llama Elias Oyarzún, que también fue seleccionado de balonmano y él me entusiasmó para que jugara.

– ¿Quienes son los pilares de su carrera?

– Mi familia. Estoy muy agradecido con ellos, porque siempre me han apoyado en el deporte. Tengo dos hermanos y uno de ellos estuvo jugando conmigo en Ovalle. Me han apoyado todo el tiempo y estoy eternamente agradecido. Bueno, los entrenadores de la Selección también me han acogido bien, me han corregido muchas veces (ríe).

– ¿Qué le dijo su familia en el momento en que usted se empezó a dedicar a este deporte?

– Como estaba con mi mellizo, nos apoyaron. Ahora, él se desligó porque está estudiando cocina. Mis papás siempre vieron que este era el camino y nunca me presionaron para estudiar o trabajar saliendo del colegio. Sí hice algunas cosas para mantenerme económicamente porque aquí en Chile no se puede vivir del deporte. En esa época también me propuse buscar un club afuera y me puse a trabajar para pagar mis cosas.

– ¿En qué trabajó?

– Me cree una página de Instagram donde vendo ropa junto a otro amigo del colegio. La cuenta se llama Perchitas y ahí vendemos ropa de segunda mano. Esto me ayudó porque podía juntar plata y así poder emprender.

– ¿Los estudios estuvieron dentro de sus planes?

– No. Mi colegio era bien exigente académicamente; por suerte se me daba bien, tenía buenas notas. En un momento sí quería estudiar, pero prioricé el tema del deporte. Quiero hacerlo en algún futuro, no sé si en España. La verdad, he pasado por todas las carreras, pero me gustaría estudiar Ingeniería Civil Industrial.

– En 2024 partió a Europa, ¿cómo se dio su llegada a España?

– Fue una locura. Me fui con un compañero de selección, Nicolás González, y resulta que nos estafaron. Llegamos a un lugar que no era el que nos prometieron. El club tenía siete jugadores y no teníamos dónde dormir. Estuvimos dos meses en un albergue. Resultó que llegamos aun club que estaba en la ruina. Por suerte, ese mismo año Aitor (Etxaburu) realizó una gira con la Selección en Bilbao, así que ahí nos colamos y felizmente fui al Mundial y se me abrieron las puertas para conseguir otro club.

– ¿Qué le dijo su familia sobre eso?

– Yo les mentí. Esperaba que se arreglara la situación, pero nunca fue así. Resulta que el presidente de ese club le mintió a todo el pueblo; fue difícil, pero mi familia me apoyó, a pesar de que les maquillaba la situación. Ese primer mes se me hizo eterno.

– El año pasado disputó su primer mundial adulto y fue el más joven dentro de la convocatoria, ¿cómo fue para usted recibir ese llamado?

– Fue un empujón en mi carrera, porque estaba viviendo mal en el club que te mencioné antes y este llamado me abrió las puertas para buscar otro lugar. No me esperaba el llamado, pero gracias a la gira pude ir.

– ¿Qué le decían los veteranos del plantel?

– Para mí el entrenar con jugadores como Erwin Feuchtmann y los hermanos Salinas es un sueño porque yo los veía jugar desde pequeño. Son muy profesionales y asumen su rol de liderazgo. Con el que tengo más afinidad es con Erwin porque tenemos muchas cosas en común e igual yo soy preguntón, asi que cualquier cosa le pregunto (ríe).

– Luego llegó al BM Sinfín junto a otro chileno, Matías Payá…

– Sí. Fue un cambio muy brusco porque pasar de un club muy malo a uno bueno, me costó, pero sentí que mejoré mucho a pesar de que jugaba poco…

– Y se fue a préstamo al Barakaldo…

– Claro, este es un club de Primera Nacional (3ra división en España) y ahí he estado muy feliz porque ya juego todos los minutos, tengo protagonismo. Como soy joven, necesito jugar.

– ¿Qué es lo que más extraña de Chile estando allá en España?

– Si te soy sincero… los completos y los churrascos, yo soy muy bueno para comer… (ríe). A ver, debo decir que allá la vida es muy tranquila y mejor que acá. También extraño a mi familia y amigos.

– ¿Cuáles son sus sueños como deportista?

– Con Chile quiero ganar un Panamericano y, sobre todo, ganarle a Argentina. Es algo que tengo guardado desde pequeño. A nivel personal, quiero jugar en Primera División en Europa.

FUENTE: CHILE.AS.COM

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