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Los riesgos de plebiscitar la reforma y las diferencias que abrió en el oficialismo la jugada de Jara

La titular de Trabajo y vocera (s) hizo una autocrítica por no informar acabadamente al oficialismo sobre la idea de congelar los cambios al sistema de pensiones, lo que despierta opiniones encontradas en los analistas.

Polémica abrió en el oficialismo la idea de aplazar la tramitación de la reforma de pensiones hasta después del plebiscito constitucional. La iniciativa vino de la mano de un emplazamiento de figuras del PS al Ejecutivo para efectos de revertir la definición de dilatar el debate, advirtiendo que la oposición no se allanará a arribar un acuerdo en esta materia luego de la elección, como si se sostiene en el Gobierno.

Así lo hizo ver el presidente de la comisión de Trabajo de la Cámara, Juan Santana, quien la mañana de este lunes llegó a La Moneda con el senador Gastón Saavedra para manifestar tal aprensión al ministro de la Segpres, Álvaro Elizalde.

“Creemos que no se puede llegar a un acuerdo con quienes no quieren llegar a un acuerdo y naturalmente la forma de avanzar en esa dirección, es obligar a quienes tienen que tomar postura en un debate tan importante como es el debate de las pensiones”, sostuvo.

Si bien en esta colectividad fueron varios los que se alzaron contra la medida, voces díscolas se hicieron escuchar al interior del PS y en el resto del oficialismo. Mientras que otros, cambiaron de opinión.

Por ejemplo, la líder de los socialistas, Paulina Vodanovic, se manifestó a favor de la idea del Gobierno tras asistir al comité político ampliado de La Moneda.

“Los parlamentarios tenemos derecho a tener opinión con el mérito de los proyectos, pero aquí el colegislador es el Gobierno, es iniciativa exclusiva del Presidente y además los tiempos, las urgencias las califica el Gobierno”, sostuvo, pese a que más temprano en radio Universo, adelantó que pediría al Ejecutivo acelerar la tramitación de la reforma y acusó que su dilación aparenta un “cálculo político” a ojos de la ciudadanía.

Quien también se cuadró con la iniciativa del Ejecutivo fue el jefe de bancada de diputados PS, Daniel Manouchehri. “Si hemos esperado más de 10 años para sacar adelante una reforma de pensiones, yo creo que no hay problema en que podamos esperar uno a dos meses más para poder construir un acuerdo que permita sacar la reforma de pensiones. Lo que nosotros necesitamos no es sacar una reforma de pensiones para que sea rechazada en el Congreso, lo que necesitamos una reforma de pensiones que se pueda aprobar”, afirmó.

La alternativa de esperar al plebiscito fue compartida por otros dirigentes de partido. El timonel de Convergencia Social, Diego Ibáñez dijo a radio Pauta que en “el periodo de campaña, va a ser muy difícil (que salga la reforma), porque además Republicanos tiene una propuesta super ultrona desde el punto de vista de privatizar la seguridad social”.

A su vez, el líder de Revolución Democrática, Diego Vela, indicó que “apoyamos al Gobierno en cómo ha buscado establecer el diálogo en llegar a puntos de acuerdo con la oposición y es de esperar que se puedan abrir más espacios y puentes para poder llegar a un punto de acuerdo”.

Por su parte, el presidente del partido Radical, Leonardo Cubillos, apuntó que “el proceso constitucional es un hecho no menor a tener en cuenta en la reforma previsional y creo acertado esperar a que la ciudadanía se pronuncie por el modelo de sociedad que esta planteando Republicanos y Chile Vamos”.

“No hay que caer en voluntarismos que en definitiva se constituirán en un error, por muy necesaria que es la reforma previsional. La idea es avanzar. Por ello es prudente postergar el debate, hasta que tengamos claro el mandato ciudadano respecto al proceso constituyente”, agregó.

En el caso del representante de la Federación Regionalista Verde Social, Jaime Mulet, señaló que “lo importante es lograr un entendimiento con la oposición para tener los votos y tener una reforma previsional como corresponde cuando se logre ese entendimiento mínimo que permita viabilizarla con claridad y no correr riegos absurdos en ese sentido”.

En una posición más intermedia, el presidente del partido Comunista, Lautaro Carmona, dijo sobre la idea de aplazar que “quiero asumir que las formulaciones están dirigidas a la eficacia del debate del proyecto de reforma previsional (…) Lo que me importa a mi es que sea con eficacia”.

La autocrítica de Jara

Fue en radio Duna que la titular de Trabajo y por estos días, ministra vocera (s) de Gobierno, Jeannette Jara, abundó en los motivos de esta decisión.

“Si no es para un acuerdo, para qué quieren que se ingresen las indicaciones (a la reforma previsional) ¿Para polarizar más el ambiente político? La verdad es que la reforma es demasiado importante. No puede ser utilizada para las batallas electorales de corto plazo”, sostuvo.

En ese diálogo, Jara se atribuyó responsabilidad sobre la desinformación que había en las huestes de Gobierno respecto a la idea de dilatar el debate.

“La verdad es que pensé que estaban todos plenamente informados, así que hago una autocrítica en ese sentido. No solo no tengo problema en reconocerlo, sino que me hago cargo y responsable de ello. Voy a reunirme hoy día con todos los que pueda”.

Plebiscitar la reforma

En conversación con Emol, analistas políticos evaluaron la estrategia del Gobierno sobre endosar la reforma de pensiones al plebiscito del 17 de diciembre.

Contrario a la idea se manifestó el académico de la Facultad de Economía y Gobierno, Universidad San Sebastián, Kenneth Bunker. “Creo que es un error ahora, como lo fue en el Gobierno pasado. El problema me parece que tiene que ver con que son cosas separadas. O sea, el Gobierno hasta ahora ha sido muy débil en su agenda legislativa, me parece que no ha tenido ninguna victoria relevante y por lo tanto, debiese ser urgente empezar a trabajar sobre algunos de estos proyectos que son más bien grandes”, sostuvo.

Asimismo, consideró que “es una mala idea” en cuanto “repite un poco lo que ha hecho con la reforma tributaria, que decía que todo dependía de la reforma tributaria. Entonces, atar una cosa con la otra, cuando la verdad es que corre por carriles separados”.

Por lo demás, indicó sobre el Gobierno que “no sé si es que va a cambiar el balance de las fuerzas o su popularidad en el corto plazo. Entonces, que aplace la discusión para diciembre, enero, no va a cambiar tanto. Presumiblemente, lo que está haciendo es que está esperando a que se rechace el texto propuesto, que comience un nuevo ciclo de negociaciones para el otro proceso constituyente bajo otras condiciones y obviamente quieren tener un poco más de poder sobre lo que se debata ahí”.

“Ahora, si es que eso es el caso que estoy especulando, sería una mala decisión también, porque la oposición no creo que va a intercambiar un proyecto sobre el tema previsional, que es un tema de largo plazo y permanente, por la negociación sobre un proceso constituyente que incluso no veo como le podría beneficiar”, agregó.

Otro parecer tuvo el analista y académico de la Universidad Central, Marco Moreno. “Los Gobiernos tienen que construirles viabilidad a sus reformas. Esto es un resultado de un cálculo tecno político. La Moneda está evaluando que por ahora no hay condiciones para garantizar la viabilidad política de la reforma de pensiones porque no se cuenta con los apoyos (votos) necesarios para su aprobación. De ahí que buscará una ventana de oportunidades para que la tramitación tenga más posibilidades de éxito. Las políticas públicas son resultado de una transacción política. Por eso se actúa con pragmatismo más que con voluntarismo”, señaló.

En esa línea también estuvo el académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales. “El Gobierno no tiene espacio legislativo de aquí al plebiscito. Sabe que no cuenta con las mayorías suficientes para apoyar la reforma previsional y también sabe que el ambiente político se va a polarizar en función del texto constitucional”.

Y añadió: “Muy probablemente la oposición busque tensionar con el Gobierno en todo nivel. Es decir, a nivel constitucional, ejecutivo y legislativo. Entonces, el Gobierno queda muy expuesto a una nueva derrota en caso de llevar la reforma previsional a votación y lo más razonable es retomar el diálogo en marzo”.

FUENTE EMOL

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