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Las 5 lesiones más comunes del verano y cómo prevenirlas

El aumento de la actividad física y las actividades al aire libre durante el verano eleva el riesgo de lesiones musculoesqueléticas. Waleska Reyes, académica de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello, explica cuáles son las más frecuentes en esta época y entrega recomendaciones para prevenirlas.

El verano y el clima agradable invitan naturalmente a moverse más, practicar deporte y realizar actividades recreativas al aire libre, lo que resulta muy positivo para la salud. Sin embargo, en algunos casos el cuerpo puede resentirse, ya sea por accidentes o por aumentar de manera brusca la actividad física en un corto periodo de tiempo.

Según explica Waleska Reyes, académica de la carrera de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello, muchas de las lesiones que se observan en esta época están asociadas a cambios en la rutina, uso de calzado inadecuado, terrenos irregulares o sobrecarga física tras periodos de menor actividad.

A continuación, las lesiones musculoesqueléticas más comunes del verano y cómo prevenirlas:

Esguince de tobillo
Ocurre cuando el pie se dobla más allá de su rango normal de movimiento, lo que comúnmente se conoce como torcedura, y puede variar desde un esguince leve hasta uno más grave con ruptura de ligamentos, especialmente en la cara externa del tobillo. Se manifiesta con dolor, inflamación y, en casos más severos, dificultad para caminar. Para prevenirlo, se recomienda fortalecer la musculatura de la pierna, usar calzado adecuado y caminar con precaución en terrenos inestables o en mal estado.

Fascitis plantar
Suele aparecer tras aumentar el tiempo de caminata o cambiar el tipo de calzado, como ocurre con el uso frecuente de sandalias planas durante el verano. Se caracteriza por dolor en la planta del pie, especialmente en los primeros pasos al levantarse en la mañana. Como medida preventiva, se aconseja utilizar zapatos con buena amortiguación, no excesivamente planos y, en caminatas extensas, calzado que otorgue mayor soporte al tobillo.

Dolor lumbar
Es una de las molestias más comunes en la población y se estima que cerca del 90% de las personas presentará al menos un episodio a lo largo de su vida. En verano, puede estar asociado a viajes largos en posiciones mantenidas, la carga prolongada de maletas pesadas o la práctica de actividades al aire libre tras un periodo de inactividad. Aunque no suele ser grave, interfiere con las actividades diarias. Mantener actividad física regular y fortalecer los músculos del tronco ayuda a reducir su aparición.

Dolor de hombro
Puede estar relacionado con tendinopatías o inflamación de la bursa, una estructura que reduce la fricción entre las articulaciones del hombro. Suele aparecer al cargar maletas pesadas, guardarlas en compartimentos superiores o al realizar deportes que implican movimientos repetidos sobre la cabeza, como natación, vóleibol o tenis, especialmente sin una progresión adecuada. La prevención se basa en mantener los músculos del hombro fuertes y flexibles.

Lesiones en la piel
Durante el verano son frecuentes las irritaciones por roce repetido, sudor y fricción al caminar o hacer deporte. A esto se suman las quemaduras solares durante la actividad física al aire libre. Para prevenirlas, se recomienda usar ropa transpirable o de algodón, mantener la piel seca, aplicar protector solar de forma frecuente, utilizar jockey y lentes de sol, y evitar realizar ejercicio en las horas de mayor radiación.

Asimismo, la académica de UNAB enfatiza que la clave está en la prevención y en escuchar al cuerpo. “Prepararse adecuadamente, aumentar la actividad de forma progresiva y respetar los tiempos de descanso permite disfrutar del verano sin que las lesiones arruinen las vacaciones, agrega”. 

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