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La polémica decisión de EE.UU. de enviar a Ucrania bombas de racimo

Estados Unidos enviará a Ucrania bombas de racimo para ayudar al país europeo en su contraofensiva contra Rusia.

El presidente Joe Biden reconoció en una entrevista con la cadena CNN que se trató de una “decisión difícil” que postergó por un tiempo, pero se convenció de que Ucrania las necesita.

“Ha sido una decisión muy difícil por mi parte. Y, por cierto, lo hablé con nuestros aliados, lo hablé con nuestros amigos del Capitolio”, afirmó Biden. “Los ucranianos se están quedando sin munición”, agregó.

Las bombas de racimo están prohibidas en más de 100 países, por ser una clase de armas que contienen múltiples bombas explosivas llamadas submuniciones.

Las autoridades estadounidenses se han mostrado reticentes a suministrar bombas de racimo a Ucrania, ya que pueden matar indiscriminadamente en una amplia zona, lo que supone una amenaza para la población civil.

Ucrania se ha comprometido a realizar esfuerzos de desminado tras el conflicto para mitigar cualquier daño potencial a los civiles y esto será necesario independientemente de si Estados Unidos proporciona estas municiones o no, debido al uso generalizado de bombas de racimo por parte de Rusia”, dijo este viernes el asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan.

“Ucrania no utilizaría estas bombas en un territorio extranjero. Es su país el que están defendiendo”, añadió.

Sullivan explicó que Ucrania se estaba quedando sin artillería y necesitaba “un puente de suministros”, mientras Estados Unidos aumenta la producción nacional.

No dejaremos a Ucrania indefensa en ningún momento de este conflicto”, afirmó.

Municiones controvertidas

Estas municiones son controvertidas por su elevado porcentaje de fallos, lo que significa que las bombas sin explotar pueden permanecer en el suelo durante años y detonar más tarde.

Sullivan declaró a los periodistas que las bombas de racimo estadounidenses tenían un porcentaje de fallo inferior a 2,5%, lo que describió como muy inferior al porcentaje de fallo de las rusas, que se sitúa entre el 30% y el 40%.

La legislación estadounidense prohíbe la transferencia de bombas de racimo con tasas de fallo superior a 1% -lo que significa que más del 1% no explotan-, pero el Presidente Joe Biden puede saltarse esta norma.

El Pentágono señaló que Rusia ya ha utilizado bombas de racimo en Ucrania con tasas de fallo aún más elevadas. Una investigación de Naciones Unidas descubrió que Ucrania probablemente también las ha utilizado, aunque el país lo ha negado.

“Pueden matar y mutilar”

El último cargamento de armas de la administración Biden para Ucrania tiene un valor de $800 millones. Incluye vehículos de combate Bradley y Stryker, misiles de defensa antiaérea y equipos antiminas.

Grupos de derechos humanos han instado a Rusia y Ucrania a no utilizar bombas de racimo y han pedido a Estados Unidos que no las suministre.

En una declaración el viernes, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos volvió a pedir a los países que no utilizaran bombas de racimo, argumentando que eran peligrosas.

“Las bombas de racimo esparcen pequeñas bombas por una amplia zona, muchas de las cuales no explotan de inmediato”, declaró la portavoz de la oficina, Marta Hurtado. “Pueden matar y mutilar años después. Por eso su uso debe cesar”.

Algunos legisladores estadounidenses también han pedido al gobierno de Biden que no envíe las armas, porque sus costes humanitarios superan sus beneficios en el campo de batalla.

La funcionaria del Departamento de Defensa, Laura Cooper, declaró el mes pasado ante el Congreso que los analistas militares habían descubierto que las bombas de racimo serían “útiles, en especial contra posiciones rusas atrincheradas”.

FUENTE BBC MUNDO

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