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Hasta siempre, Mónica

Jaime Alonso Barrientos, Vicerrector Regional UCEN Región de Coquimbo

Una de las consecuencias más graves del COVID-19 ha sido la pérdida de vidas, que ha enlutado a los países en todo el orbe. Pero en esta oportunidad no voy a hablar de las duras estadísticas. Más bien me referiré a ese duelo en singular.

El 7 de diciembre pasado, justamente a raíz de la pandemia, falleció Mónica Coca, Doctora en Educación y Vicerrectora de la Universidad Nacional de San Juan, Argentina. Su deceso causó gran conmoción en esa provincia trasandina no solo por lo que significa su pérdida humana y profesional, sino también porque su inesperada partida truncó sueños y proyectos, como su intención de ser la primera mujer Rectora de la institución que la vio desarrollarse.

La UNSJ la vio transitar desde su vida de estudiante, docente, investigadora y finalmente como vicerrectora, siempre al servicio de los demás. Su capacidad, su coraje y su profunda vocación por una enseñanza de excelencia, inclusiva y emancipadora, son algunos de los aspectos que quedarán grabados en quienes pudieron trabajar y compartir con ella.

Le correspondió presidir la Comisión de Instituciones de Educación Superior, parte del Comité de Integración del Paso de Agua Negra; que se creó con el objetivo de sistematizar la contribución y la posición de las universidades en el proceso para afianzar la relación bilateral en materia de integración entre la provincia de San Juan- Argentina y la Región de Coquimbo- Chile. Tuvimos la oportunidad de acompañarla, a través de la vicepresidencia, período que permitió darle mayores atribuciones a la instancia, que partió como una subcomisión; y lograr definir acciones concretas como el Congreso Binacional de Jóvenes Investigadores/as, entre otras. Nos asistía la convicción de que era posible facilitar la coordinación y compromiso entre instituciones de enseñanza superior en diversos temas y problemáticas transfronterizos, con el objetivo de ejecutar proyectos comunes, orientados al desarrollo de ambas regiones, con espíritu de encuentro y colaboración.

Creo que es de justicia reconocer el gran aporte hecho por Mónica Coca, que siempre demostró empuje para llevar adelante aquellas acciones que nacían de su profundo compromiso con el bienestar de la sociedad; y con el anhelo de avanzar hacia una efectiva integración en esta macrozona, enriqueciendo las posibilidades de los habitantes a ambos lados de la frontera.

A través de estas líneas, es importante también rendir un homenaje a la persona, más allá de la excelente profesional que fue. Conocerla y tener la oportunidad de compartir con ella representó un privilegiosobre todo por su inconfundible sello social y de humildad directiva, que compartimos y que engrandecía su gestión y la forma en que se relacionaba incluso internacionalmente, lo que queda de manifiesto en la forma en que siempre abordó los temas asociados a Chile, a nuestra región y a su gente. Todo eso, como Universidad Central nos marcó y deja abierto un camino y un desafío, que hará inolvidable su paso por nuestra casa de estudios y su contacto con nuestra comunidad.

Expreso mi solidaridad y sentimiento a su familia, a sus hijos Romina, Rodrigo e Isabella; así como a la Universidad Nacional de San Juan. Quedaron tareas pendientes, que deberemos asumir, en nombre de Mónica. ¡Gracias por todo y hasta siempre!

Fuente: U. central

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