El Obispado de Copiapó informó este domingo 25 de enero el fallecimiento del diácono permanente Juan Manuel García Flores, reconocido por su servicio pastoral y su cercanía con la comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de La Candelaria. Su partida se produjo en Santiago, donde permanecía desde hace algún tiempo por razones médicas.
Su velatorio se realizará en el Cementerio Parque del Recuerdo, en Huechuraba, lugar donde también tendrá lugar su funeral, en fecha y horario aún por confirmar.
Una vida de fe y servicio
Nacido el 2 de abril de 1953 en Purén, Región de La Araucanía, García Flores fue bautizado en la Parroquia San Enrique de su ciudad natal. En 2005 recibió la confirmación en la Parroquia Nuestra Señora de La Candelaria de Copiapó, siendo su padrino el recientemente fallecido presbítero Aquiles Altamirano.
El 3 de enero de 2014 fue ordenado diácono permanente por Mons. Gaspar Quintana Jorquera, CMF, en la Catedral de Copiapó, quedando adscrito a la Parroquia de La Candelaria. Desde entonces, se convirtió en un colaborador activo en la organización de la tradicional fiesta religiosa en honor a la Virgen, además de participar en múltiples labores pastorales, económicas y administrativas.
Casado por más de cuatro décadas con Bristela Sobarzo, fue padre de dos hijos, Manuel Andrés y Daniela Alejandra. En el ámbito laboral, trabajó más de 30 años en Chilena Consolidada Seguros como agente y encargado de oficina.
Compromiso comunitario
Su vida pastoral se inició en Santiago, acompañando la preparación sacramental de sus hijos, y se consolidó en Copiapó con un fuerte compromiso en la Comunidad de Cristo Resucitado del sector El Pretil. Antes de su ordenación, sirvió como guía, lector, ministro de la Comunión y visitador de enfermos. También integró la pastoral bíblica diocesana, condujo un programa radial bíblico y la Lectio Divina en Radio Santuario.
Fue miembro de la Comunidad Eclesial de Base de El Pretil y del Consejo Parroquial de La Candelaria. Al momento de su fallecimiento, integraba la directiva de los diáconos permanentes y representaba a este ministerio en la Vicaría de Pastoral. En los últimos años, Mons. Ricardo Morales lo nombró miembro del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos.
Testimonio de fe
El Obispado destacó su carácter entusiasta, acogedor y servicial, así como su liderazgo dentro de los diáconos permanentes. En un mensaje escrito hace un mes, mientras enfrentaba su enfermedad en Santiago, García Flores expresó:
“Me siento con la tranquilidad de poder expresarles mi agradecimiento por todas sus oraciones y el cariño que de una u otra forma me han manifestado… No he transitado solo, por el contrario, he tenido la compañía de mi Telita e hijos, mi familia, de mi venerada Virgen Candelaria, de ustedes: mi familia espiritual, y por supuesto de Dios; y en conjunto han sido los pilares que hoy me sostienen para seguir a paso firme esta nueva tarea que la vida me ha presentado.”
La comunidad diocesana despide con pesar y esperanza a quien fuera un motor de servicio y fe, confiando en la promesa de la vida eterna.




