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Especialistas entregan claves para una vuelta a clases saludable 

Rutinas, sueño, alimentación y salud mental son algunos factores que marcan el regreso a clases. Expertos recomiendan preparar con anticipación el retorno escolar para reducir el estrés en niños y adolescentes.

Con el término de las vacaciones de verano y el inicio del año escolar cada vez más cerca, marzo suele ser uno de los meses más exigentes para las familias. El regreso a la rutina, los cambios de horario y las mayores demandas académicas pueden generar ansiedad en niños y adolescentes. Por ello, especialistas llaman a prepararse con anticipación para enfrentar este proceso de manera más ordenada y armónica.

La psicóloga infantojuvenil de Clínica Santa María, Jennifer Conejero, explica que el regreso a clases puede ser una fuente importante de estrés debido a múltiples factores, entre ellos, la presión por el rendimiento académico y el temor a no cumplir con las expectativas propias o de los padres.

Por ello, recomienda reconocer las señales de alerta que podrían significar problemas de adaptación en los primeros días: “Dolor de cabeza o dolor abdominal antes o durante la estadía en el colegio, sin una causa médica que lo explique; llanto e irritabilidad durante los fines de semana o en vacaciones; y pesadillas o dificultades para dormir a medida que se acerca la entrada a clases”.

Sueño y uso de pantallas

Durante las vacaciones, los horarios de descanso suelen alterarse, lo que dificulta retomar al ritmo escolar. La neuróloga de Clínica Ciudad del Mar, Dra. Vivianne Loyola, destaca que restablecer gradualmente los horarios de sueño es fundamental para una buena adaptación. “Ajustar los horarios al menos una semana antes del inicio de clases permite que el cuerpo se adapte progresivamente, evitando fatiga, irritabilidad y una baja en el rendimiento académico”, explica.

Entre sus recomendaciones la especialista sugiere acostar y levantar a los niños a la misma hora todos los días, incluidos los fines de semana; asegurar un ambiente adecuado para dormir; evitar el uso de pantallas al menos una hora antes de acostarse; y restringir el consumo de alimentos con cafeína o azúcar durante la noche. “La falta de sueño puede afectar la capacidad para prestar atención y retener información, además el sueño es esencial para consolidar la memoria y el aprendizaje”. enfatiza.

Alimentación y cuidado físico

La organización de colaciones saludables también forma parte de una vuelta a clases equilibrada. La nutricionista de Clínica Biobío, María José Quiroz, recalca que no es necesario complicarse. “No necesitamos colaciones perfectas, sino opciones simples y que a los niños les gusten. Idealmente se deben incluir frutas o verduras a diario, acompañadas de yogurt natural, hummus o mantequilla de frutos secos”, comenta.

Asimismo, la Dra. Katherin Falck, nutrióloga y directora médica de Help Rescate, complementa: “Las personas requieren cuatro comidas al día, las cuales deben distribuirse de manera que transcurran aproximadamente cuatro horas entre cada una. Esta rutina de alimentación fraccionada debería retomarse de forma gradual, restableciendo horarios ordenados y regulares”. 

En cuanto a los útiles escolares, la pediatra de Clínica Dávila, Dra. Gema Pérez, advierte sobre el riesgo de comprar productos sin certificación. “Muchos de sus componentes podrían ser tóxicos y no estar permitidos por la ley. Algunos contienen metales que pueden ser dañinos, como el aluminio, tanto por inhalación como por contacto con la piel”, señala.

La especialista explica que el riesgo de intoxicación puede producirse por inhalación, ingestión accidental o absorción cutánea, y recalca la importancia de mantener medidas de cuidado durante todo el año. “Es fundamental fomentar el lavado de manos frecuente, incluir alcohol gel dentro de los útiles escolares y reforzar hábitos como taparse la boca al toser. Además, los niños no deben asistir al colegio si están enfermos o con fiebre”, concluye.

El cuidado físico también juega un rol fundamental. Aldo Bavestrello, kinesiólogo Clínica Dávila Vespucio, explica: La mochila no debería superar entre un 10% y un 15% del peso corporal del niño, ya que el exceso de carga puede generar dolor de espalda, alteraciones posturales y lesiones a largo plazo. Se aconseja optar por mochilas ergonómicas, utilizar ambos tirantes y distribuir correctamente el peso, ubicando los objetos más pesados pegados a la espalda”.

“El calzado escolar debe contar con una suela firme, pero flexible en la parte delantera, y un contrafuerte sólido en el talón que estabilice el retropié. Además, debe ofrecer buena amortiguación y una plantilla adecuada, idealmente removible. Es fundamental elegir la talla correcta, ni muy ajustada ni demasiado grande, y optar por materiales respirables, considerando que los niños corren y transpiran con frecuencia”, agrega Bavestrello. 

Los especialistas coinciden en que anticipar el regreso a clases y retomar las rutinas de forma gradual puede marcar la diferencia entre un inicio de año escolar estresante y uno más saludable, tanto para los niños como para sus familias.

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