Los alegatos hacia el cantante llegan en un momento tenso para el Ejecutivo, especialmente tras las acusaciones contra un exdiputado cercano al Mandatario.
El pasado 5 de enero, la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España abrió una investigación contra Julio Iglesias, luego de que dos mujeres que trabajaron para el cantante lo denunciaran por presuntos casos de acoso y agresión sexual cometidos en 2021 en el Caribe.
Lo que empezó como una investigación de un par de medios de comunicación (eldiario.es y Univisión Noticias) poco a poco fue agarrando vuelo: más allá de la fama mundial de Iglesias, la noticia llegó a sacudir y dividir aún más al pueblo español, ya fraccionado por el álgido ambiente político por el que pasa actualmente.
Los últimos antecedentes se conocieron este viernes, cuando la Fiscalía de la Audiencia Nacional archivó la investigación al determinar una “falta de jurisdicción” y competencia de los tribunales españoles sobre los hechos. Esto, luego de que el Ministerio Público concluyera que no se cumplen los requisitos legales para procesar en España las denuncias por agresión sexual, trata de personas y vulneración de derechos laborales presuntamente ocurridas en República Dominicana y Bahamas.
Con todo, el caso del cantante llegó a la escena política y se convirtió en un nuevo problema para el Gobierno del presidente Pedro Sánchez, que desde hace varios meses ha sido objeto de las críticas por los diversos casos de corrupción en los que están involucrados hasta familiares del Mandatario.
El tenso momento del gobierno
La administración Sánchez se encuentra en el ojo público también por las denuncias de acoso sexual y abuso de poder presentadas por dos trabajadoras del Palacio de La Moncloa (sede del porder Ejecutivo) contra Francisco Salazar, un exdiputado socialista y colaborador cercano al mandatario.
Es más. La gestión del gobernante en estos casos ha sido interpretada como “nefasta“.
Es en ese contexto que el Gobierno español recibe el caso del reconocido artista, quien es férreo opositor a la administración socialista. Y a diferencia de los últimos escándalos de abuso que ha debido afrontar, esta vez el gabinete de Sánchez ha cuestionado con firmeza el actuar de Iglesias.
La vicepresidenta segunda del gobierno, Yolanda Díaz, se manifestó en su cuenta de X: “Escalofriantes testimonios de las extrabajadoras de Julio Iglesias. Abusos sexuales y una situación de esclavitud”, señaló.
Por su parte, la ministra de la Igualdad, Ana Redondo, pidió en la misma red social “que se investigue y se llegue hasta el final” en este asunto. “Ante el machismo, no se puede mirar para otro lado porque la negación intensifica el problema. (…) (Espero que se investigue) Sin cuestionar la presunción de inocencia, en España la ley protege a las víctimas. Cuando no hay consentimiento, hay agresión“, agregó en la publicación.
Redondo también adelantó que el Gobierno está evaluando reretirar la Medalla de Bellas Artes a Julio Iglesias. “Nuestro compromiso es con las víctimas, nuestro compromiso es con la igualdad, y en ese sentido, siempre vamos a estar a favor de las mujeres y de las víctimas. Queremos que se investigue, que se conozca exactamente lo que ha ocurrido, y por supuesto que se aplique la ley”, sostuvo en entrevista con RTVE.
La división ciudadana
Son divididas las posturas en España sobre el caso de Julio Iglesias, tanto en la ciudadanía como en la prensa, lo cual polariza aún más el tenso ambiente político. Por un lado, medios como ABC o El Mundo, cercanos a la derecha española, se muestran escépticos ante las acusaciones; por otro, el diario El País (de tendencia más progresista) ha adoptado una posición más severa, dando más pie al cuestionamiento del actuar del cantante antes que respaldar su defensa.
Desde la oposición, en tanto, evitaron politizar el tema. La presidenta de la Comunidad de Madrid e integrante del Partido Popular, Isabel Díaz Ayuso, aseguró que no se va a “prestar al linchamiento” de Iglesias ni a su “desprestigio”, ya que se está hablando de “un artista que no es político”, según consignó Europa Press.
“Está fijada nuestra posición. No vamos a contribuir por parte de la política el descrédito de personas que no están en política“, indicó.
En esa línea, la líder opositora llamó a dirigir el debate a “muchísimos otros temas”, como los casos de corrupción que afectan al Gobierno de Pedro Sánchez.
Por otra parte, miembros de agrupaciones feministas como la Comisión 8M del movimiento de Madrid expresaron que “lo importante” no es retirar los premios entregados a Julio Iglesias como lo está evaluando el Gobierno, sino que hay que prestar atención en las presuntas víctimas.
“Creemos que el debate importante no es si deben o no quitarle las medallas. Lo central es, en primer lugar, garantizar el acompañamiento, reconocimiento y la reparación para las mujeres agredidas. Y en segundo lugar, generar de una vez un marco normativo que proteja los derechos y la dignidad en el trabajo del hogar”, aseguraron en declaraciones a Europa Press.
Las activistas agregaron que “el Gobierno tiene aún mucho trabajo para garantizar el desarrollo normativo que garantice seguridad y salud a las mujeres que ejercen el trabajo de hogar“.
En esa línea, instaron al Ejecutivo a “presentar de una vez” la ley contra la trata en la que trabaja el Ministerio de Igualdad.
“El régimen de impunidad y silencio que sustenta las agresiones y las vulneraciones de derechos no se derriba con retiradas de medallas a personajes concretos, por muy despreciables que nos parezcan. Se derriba con medidas que garantizan derechos y autonomía“, recalcaron.
La Comisión 8M también remarcó que las denuncias contra Julio Iglesias son “una ilustración de la terrible situación que soportan muchísimas trabajadoras de hogares, mujeres migrantes, racializadas y empobrecidas, sometidas a situaciones de machismo, racismo y abuso de poder, que se sustentan en un sistema patriarcal y colonial”.
“Estas agresiones y su impunidad llevan años siendo denunciadas por los feminismos y los colectivos de trabajadoras del hogar y los cuidados”, añadió la agrupación.
Fuente: Emol




