Por Alejandro Urzúa – Académico Facultad de Economía y Negocios U. Andrés Bello
Recuerda: no hay empresa que pueda ganarle de forma sistemática al mercado para entregar mejores rentabilidades permanentemente sobre las demás.
Cuidado con el canto de sirenas. En un entorno donde las redes sociales se han llenado de “oportunidades de oro”, han aumentado exponencialmente los fraudes que prometen rentabilidades imposibles. La clave para protegerse reside en una simple comparación con los bancos tradicionales.
Siempre es bueno comparar el “termómetro del dinero”. Para ello, realiza un pequeño estudio con el cual puedes analizar qué rentabilidad es normal y cuál, por consiguiente, es sospechosa.
La forma más rápida de detectar una estafa es observar la tasa de interés. Actualmente, las instituciones financieras formales (bancos, cajas y fondos de inversión) ofrecen rendimientos moderados porque están sujetos a la economía real:
- Lo normal (seguro): entre un 3% y un 8% anual. Esto es lo que paga un depósito a plazo o una cuenta de ahorro en un banco regulado.
- Lo arriesgado (variable): entre un 8% y un 12% anual. Es lo que suele rendir la bolsa de valores a largo plazo o fondos mutuos, pero con subidas y bajadas.
- La alerta roja (estafa probable): cualquier oferta que prometa más del 1% o 2% mensual (lo que equivale a más del 15% o 20% anual) con “cero riesgo”.
Las claves para desconfiar inmediatamente
Si te presentan una inversión, verifica estas tres condiciones. Si falla una, desconfía; si fallan las tres, huye:
- ¿Está regulada? Si la empresa no aparece en el registro de la autoridad financiera (como la CMF), probablemente no es una inversión legal.
- ¿Te piden traer amigos? Las inversiones reales crecen por el mercado, no por reclutar gente. Si el beneficio depende de tus invitados, es un Esquema Ponzi, una forma de fraude que engaña a los inversores pagando los rendimientos de los inversores anteriores con los fondos aportados por los nuevos, no existiendo, en el fondo, una actividad económica real.
- ¿Te presionan? Los estafadores usan la “urgencia” para que no pienses. Una entidad seria nunca te obligará a decidir en 15 minutos.
“Nadie regala dinero”. Si alguien promete hacerte rico mientras duermes y sin riesgo, lo más probable es que el dinero de los nuevos inversores se esté usando para pagar a los antiguos, un ciclo que siempre termina en quiebra y en desaparición de los fondos a través de una estafa piramidal, muy famosas hace algunos años en nuestro país, en que lamentablemente se embaucó a miles de chilenos.
La regla de oro: si pierdes el control de tu propiedad, no es inversión, es estafa. Expertos alertan que ceder la titularidad de los activos es la señal definitiva de fraude.
En una inversión legítima, el dinero o el bien siempre deben estar respaldados legalmente a nombre del inversor. Los estafadores suelen pedir que el capital se transfiera a “cuentas comunes” o plataformas sin regulación, eliminando cualquier garantía de recuperación.
Tres puntos clave para protegerse:
- Titularidad: tus acciones, propiedades o fondos deben figurar a tu nombre ante organismos oficiales.
- Custodia: nunca entregues el control total. Si no puedes retirar tu dinero cuando quieras o si la empresa “gestiona” todo sin transparencia, has perdido tu garantía.
- La pregunta vital: ¿Qué documento legal tengo para reclamar si la empresa quiebra? Si la respuesta es “nada” o “confía en nosotros”, retira tu dinero de inmediato.
No importa cuánto prometa ganar: si no eres el dueño legal de lo que inviertes, el riesgo es la pérdida total. Consejo de educación financiera: siempre verifica antes de transferir.
Esto nos lleva a concluir que el viejo proverbio “no todo lo que brilla es oro” nunca pasa de moda.




