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Del atletismo a la bici: La historia de Marlen Rojas, la joven promesa del ciclismo chileno que ya ha destacado en mundiales

“Tiene una gran proyección”, dicen desde la Federación.

“Mi primer recuerdo con la bicicleta es cuando era chica y la usaba para pasear a mis muñecas. Pero era para divertirme y eso. Ni siquiera sabía que había competencias”.

Marlen Rojas es una de las promesas del ciclismo chileno. Este 2025, a sus 18 años, fue la corredora más joven de todas en el Mundial de Pista adulto que se realizó en el velódromo de Peñalolén y en ese torneo formó parte de la cuarteta que rompió el récord nacional de persecución por equipos. Meses antes, remató en el undécimo puesto en la contrarreloj del Mundial junior de ruta, siendo la sudamericana mejor posicionada de la carrera.

A eso le suma varias medallas en Panamericanos específicos, Juegos Bolivarianos y Juegos Panamericanos Junior. El año pasado, en el Mundial juvenil de China, integró la cuarteta de persecución que alcanzó un histórico cuarto puesto.

Sin embargo, el ciclismo no fue su primer deporte. La oriunda de la Isla de Maipo parecía destinada a otra cosa. Veía a sus hermanos y quería ser como ellos.

“Desde los cuatro años yo hacía atletismo porque mis hermanos mayores hacían y ahí comencé a competir. Corría, me gustaban harto los cross country. En la pista era buena para correr los 800 metros“, le comenta a Emol.

También hizo duatlones y triatlones con buenos resultados. Con esa disciplina se fue acercando a la bicicleta. Le encantaba la sensación de poder moverse, conocer y explorar lugares.

Vino la pandemia y se suspendieron los entrenamientos de atletismo. Una de las pocas cosas que podía hacer era estar en la bicicleta. Salió una carrera, un nacional en Puerto Montt. Fue y lo ganó.

“Me gustó mucho la bici, las carreras, era otro ambiente. Yo creo que me gustó mucho ese ambiente de estar viajando para varias partes, de conocer nuevos lugares. Seguí yendo a carreras de atletismo, pero con la pandemia el atletismo se apagó un poco”, declara.

Su vida pasó a ser el ciclismo. El colegio lo terminó haciendo exámenes libres.

Una de sus primeras competencias internacionales fue un panamericano en Brasil. Se preparó arduamente, pero no salió cómo esperaba. Fue un golpe duro.

“Era uno de mis primeros eventos representando al país. Lo preparé harto, estuve con esa meta planeándola. Y me acuerdo que me fue, entre comillas, horrible, no estuve ni siquiera cerca del top. Y ahí fue como, no sé, yo creo que se puso a prueba ahí mi corazón y todo eso. Pero también, creo que eso me ayudó a acercarme harto a Dios y también a lo que iba a querer, porque tenía que saber que no siempre se iban a dar las cosas, pero ahí está la disciplina y también la pasión”, manifiesta.

Marlen es muy cercana a Dios. En sus ratos libres a veces toca el piano, escribe o pinta. También le gusta ir a pasear al cerro.

Este es su último año como junior. El próximo dará el salto a la categoría élite.

“Es un desafío que se viene fuerte, quizás mentalmente yo creo que hay que prepararnos. Y bueno también físicamente va a ser mucho más duro. Sabemos que en junior me ha tocado, gracias a Dios, ganar muchas cosas, estar en muchas cosas. Sé que quizás en esa categoría mayor va a ser un poco más difícil, pero para eso vamos a trabajar”, reflexiona.

El presidente de la Federación de Ciclismo, Jorge Espinoza, comenta sobre ella: “Es una deportista que tiene una gran proyección. El trabajo que tiene la Federación con ella es apoyarla en el camino hacia los nuevos desafíos que se va a enfrentar”.

“La transición de junior a élite es muy difícil. Para todos los deportistas y en todas las disciplinas. Con Martín Vidaurre costó un montón de junior a elite. Acá es lo mismo. Te pegas un gran salto. Se enfrentan a un desafío súper grande. Pero si vamos trabajando en el desarrollo deportivo que tienen que tener, yo sé que pueden llegar a obtener grandes logros“, cierra.

Fuente: Emol

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