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Déficit habitacional en Atacama alcanza las 15.799 viviendas y evidencia las dificultades de acceso para la clase media

El informe “Balance de Vivienda 2025” de la Cámara Chilena de la Construcción advierte que, si bien el déficit habitacional ha disminuido en los sectores más vulnerables, las familias de clase media continúan enfrentando importantes barreras para acceder a una vivienda, una realidad que también se expresa con fuerza en la Región de Atacama.

Según el informe “Balance de Vivienda 2025: Evolución y análisis del déficit habitacional en Chile”, elaborado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) a partir de los datos de la encuesta Casen 2024, en el país aún se requieren cerca de 980 mil viviendas para responder a las necesidades habitacionales más urgentes. Esta cifra está compuesta por 22 mil personas en situación de calle, 121 mil familias que viven en campamentos y otros 834 mil hogares que conforman el denominado déficit habitacional propiamente tal.

Respecto de este último grupo, el subgerente de Estudios de la CChC, Daniel Serey, explicó que el déficit habitacional se concentra principalmente en familias que viven allegadas por incapacidad financiera, las que representan el 49% del total, seguidas por hogares que habitan viviendas irrecuperables (37%) y por familias allegadas y hacinadas, que alcanzan el 14%. En términos generales, el estudio da cuenta de una reducción marginal del déficit, en torno a un 10%, aunque con avances relevantes en los sectores más vulnerables, donde cerca de 78 mil familias lograron resolver su demanda habitacional durante el período analizado.

Sin embargo, el informe advierte una situación preocupante para las familias de sectores medios. Si bien en este grupo los requerimientos habitacionales disminuyeron levemente, el allegamiento por incapacidad financiera aumentó cerca de un 7%, reflejando las dificultades para acceder a una vivienda o a un arriendo en la misma comuna de residencia, en un contexto marcado por la debilidad de la economía y del empleo.

Otros antecedentes del estudio muestran que el déficit habitacional disminuyó en todos los tipos de familias, con una baja más significativa en los hogares biparentales y en el segmento de familias extranjeras. No obstante, las necesidades más urgentes de acceso a una vivienda continúan concentrándose en hogares con jefas de hogar, que explican cerca del 60% de la demanda habitacional no resuelta.

ATACAMA: DÉFICIT HABITACIONAL BAJA, PERO LA CLASE MEDIA SIGUE SIN ACCESO A VIVIENDA

En el caso de la Región de Atacama, el déficit habitacional alcanza las 15.799 viviendas, registrando una disminución de 19% respecto de la medición anterior. Si bien esta baja representa un avance, desde el gremio advierten que el problema sigue siendo relevante, especialmente para las familias de clase media de la región.

Al respecto, Cristian Alzamora, presidente de la CChC Atacama, señaló que “en nuestra región vemos una realidad muy similar a la del resto del país: se han logrado avances importantes en los sectores más vulnerables, pero hoy la clase media enfrenta enormes barreras para acceder a una vivienda, ya sea para comprar o incluso para arrendar en su propia comuna”. Agregó que “esto se traduce en mayores niveles de allegamiento por incapacidad financiera, impactando directamente en la calidad de vida de miles de familias de Atacama”.

Frente a este escenario, desde la Cámara Chilena de la Construcción se proponen una serie de medidas orientadas a destrabar y acelerar proyectos habitacionales, entre ellas un fast track administrativo para viviendas sociales adjudicadas, la ampliación del subsidio a la tasa hipotecaria, la prórroga de permisos de edificación y ajustes a los programas habitacionales para responder de mejor manera a la realidad de la clase media, junto con avanzar en un uso más eficiente del suelo urbano y una densificación equilibrada de las ciudades.

Finalmente, el presidente regional recalcó que “si bien la disminución del déficit en Atacama es una señal positiva, el desafío sigue siendo enorme. Necesitamos políticas habitacionales con enfoque regional, mayor coordinación público-privada y condiciones que permitan reactivar la inversión y el empleo, para generar soluciones habitacionales que respondan a las necesidades reales de las familias de nuestra región”.

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