Cerrar

“Cultura del no pago”: El fenómeno del abogado viral que inquieta al mercado financiero

Un micrófono, icónicos anteojos con marcos rojos y una música clásica de fondo a bajo volumen. Un recuadro que dice “Pregúntale al González” y señala: “Debo en Tesorería General de la República (TGR) el famoso préstamo de los $500 mil, dejé de pagarlo. ¿Puedo vivir tranquilo?”.

Esa es una de las cientos de preguntas que recibe diariamente, Iván González, ex funcionario de la TGR y fundador de iGonzalez Abogados.

En su cuenta de Instagram acumula más de 986 mil seguidores, a quienes orienta con a veces polémicos consejos cómo enfrentar deudas con bancos, casas comerciales e incluso con el Estado. Su tono directo y sus recomendaciones han convertido sus videos en virales.

Estos son bien recibidos por su seguidores. Por ejemplo, usuarios le escriben “los chilenos deudores lo amamos”, “es mi tranquilidad día a día, aprendo mucho y vivo tranquila”, “desde que me apareció en Instagram, me solucionó la vida”.

Así como González, en los últimos años, las redes sociales se han convertido en un espacio donde miles de chilenos buscan consejos para lidiar con sus finanzas personales.

Desde TikTok hasta Instagram, proliferan los llamados “influencers financieros” o “finfluencers”, quienes entregan pautas y estrategias para enfrentar deudas o aprender a administrar el dinero.

No obstante, este fenómeno, que gana cada vez más seguidores, también abre un debate sobre los límites de este tipo de asesoría informal y sus consecuencias en “la cultura del no pago”.

En esa línea, el caso de González expone las tensiones entre un ecosistema financiero regulado y una nueva era de contenidos digitales donde los usuarios buscan respuestas rápidas y directas.

Para algunos, sus videos democratizan el acceso a información que antes estaba reservada a expertos o abogados. Para otros, representan un peligro al incentivar conductas que pueden debilitar la confianza en el sistema crediticio.

Así, en el centro del debate está la delgada línea entre educación, asesoría y promoción de conductas que, a largo plazo, pueden tener consecuencias sociales y económicas.

“Si puedes aguantar, aguanta”: El estilo de Iván González

Los seguidores de González suelen exponerle casos concretos sobre sus morosidades. En una de esas consultas, un usuario le preguntó: “Le debo a Falabella cuatro años. ¿Si o si debo esperar los cinco años para negociar con ellos y pagar menos?”.

La respuesta del influencer es: “Lo que pasa es que la regla acá es, mientras más años pasa, más difícil es cobrarte, por lo tanto el descuento va a ser mayor. Esa es la regla general”

Agregó: “O sea, tú podrías ahora pagar, y claramente vas a pagar menos. Y en cinco años vas a pagar menos todavía. Así que ahí tienes que ver qué es lo que más te conviene”.

En su explicación, González incluso sugiere alternativas legales: “¿Cuánta plata le debes? Es lo primero. Para ver si vale o no vale la pena. O mejor en una de esas contratas un abogado para eliminarla porque la prescripción de esas acciones de cobro son tres años (…) Ahora, mi recomendación, si puedes aguantar, aguanta y después paga una fracción de la deuda total”.

En otro video, frente a la consulta sobre un préstamo estatal impago, un usuario preguntó: “Debo en TGR el famoso préstamo de los $500 mil, dejé de pagarlo. ¿Puedo vivir tranquilo?”.

La respuesta de González fue: “Sí, básicamente sí. Lo único, si es que tiene derecho a devolución de impuestos, no lo vas a ver nunca. O sea, topón para adentro va a decir la TGR. Pero claro, eso va a pasar este año próximo, pero ya el 2028 tampoco va a haber devolución de impuestos, se elimina la devolución de impuestos porque el 17% se va a ir a cotizaciones”.

Puedes vivir tranquilo“, finalizó. Frase que frecuentemente utiliza González al finalizar sus videos y que los usuarios la catalogan como un sello del abogado.

Con todo, estos mensajes abrieron la puerta frente a las interrogantes: ¿hasta qué punto este tipo de recomendaciones contribuyen a la educación financiera, o por el contrario, promueven la “cultura del no pago”?

“Riesgo moral”

Consultada por Emol, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) aclaró que “la asesoría que menciona no corresponde a un servicio fiscalizado por la CMF” (en alusión a González). De todas formas, el regulador ya había advertido el año pasado frente a creadores de contenido que ofrecen asesorías de inversión.

Fue la presidenta de la entidad, Solange Berstein, quien aseveró que estos deben estar registrados como asesores de inversión pero también reconoció la dificultad de trazar la frontera.

“Dibujar la línea entre lo que es una recomendación de inversión, educación financiera y publicidad no es fácil de hacer y por lo tanto es un ejercicio en el que estamos trabajando actualmente”, señaló en el podcast “Zoom financiero” por la CFA Society Chile.

Berstein profundizó que “es una actividad que no se puede realizar si la entidad no está registrada en la CMF para hacerlo”. Esto se enmarca en la Ley Fintech y la norma N° 502 que regula a los prestadores de servicios financieros.

En el caso de González, la CMF explicó que no se trata de un asesor de inversión y, por lo tanto, su actividad no está bajo supervisión directa. Sin embargo, la entidad advirtió que “un manejo responsable de las finanzas personales es clave para el bienestar financiero”.

“Es importante recordar que el incumplimiento de las obligaciones crediticias conlleva consecuencias que pueden ser graves, desde el cobro de intereses moratorios y los gastos de cobranza (que aumentan la deuda), hasta la aceleración de la deuda total y el embargo de bienes”, declaró la CMF a Emol.

La Asociación del Retail Financiero se mostró especialmente crítica ante estos fenómenos. “Chile históricamente se ha caracterizado por tener una muy buena conducta de pago y esto se demuestra con los bajos índices de morosidad que por años hay en nuestro país”, señaló a Emol.

Agregaron que “cualquier llamado que incentive el no pago de las deudas aumentan el riesgo moral, es decir, generan un ambiente en el que incumplir se percibe como aceptable, debilitando la confianza y las bases que sostienen el sistema crediticio nacional”.

El gremio advirtió además que el efecto no sería solo reputacional, sino también práctico. “Esto terminará afectando a las personas, sobre todo a los jóvenes que no cuentan con un historial crediticio y a las personas de menos recursos”, añadió la asociación.

Y fueron más allá al vincular el problema con el mercado informal. “Las instituciones financieras serán más estrictas al evaluar el acceso de una persona al mercado formal del crédito y quienes no califiquen probablemente recurrirán al crédito informal, exponiéndose al crimen organizado”.

Para la asociación, el camino correcto es otro. “Sería aconsejable que quienes entregan recomendaciones al consumidor financiero, centren su trabajo en promover un consumo responsable, el orden financiero y evitar los excesos, tanto en el consumo como ante las ofertas crediticias”.

Por su parte, la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (Abif) coincidió en el diagnóstico y subrayó a Emol que “la promoción a no pagar las deudas afecta negativamente al sistema financiero y a sus clientes. La base de un sistema financiero sano es la confianza entre los clientes y las instituciones”.

Explicaron que esta confianza tiene dos caras. “Por un lado, confianza en que la institución tendrá la capacidad de devolver los ahorros que los clientes depositan; y, por otro, confianza en que los clientes serán capaces de repagar sus créditos”.

Para la Abif, la consecuencia de incentivar el no pago es directa. “Los costos de riesgo aumentan con su efecto en las condiciones financieras de los créditos, afectando a todos los clientes y, obviamente, a las instituciones financieras”.

El gremio llamó a fortalecer el endeudamiento responsable “para no caer en sobrendeudamiento ni afectar negativamente la calidad de vida de las personas”.

La mirada legal

Desde el ámbito jurídico, algunos especialistas consideran que el fenómeno responde más a cambios en la profesión que a un vacío regulatorio. Rafael Mery, académico de Derecho de la UDP, explicó a Emol que el auge de abogados en redes sociales “es, en parte, consecuencia de la masificación de la profesión que ha obligado a los abogados a buscar nuevos mercados”.

Según él, no se trata de un fenómeno que deba preocupar en exceso. “Mientras los abogados no aconsejen ilegalidades o actos fraudulentos, no veo problema. Y si así fuera, existen normas legales que permiten perseguir esas conductas”, aseveró.

Asimismo, se mostró escéptico ante nuevas barreras normativas. “No veo buenas razones para regular este tipo de fenómenos. En general, lo que muestra la historia, es que los abogados tienden a reclamar mayor regulación y restricciones allí donde ven competencia”, agregó.

Otros ponen el acento en la libertad de expresión, subrayando que los consejos, aunque polémicos, forman parte de un derecho constitucional. Rocío García de la Pastora, docente de la UDD, enfatizó que “la libertad de expresión es un derecho garantizado por la Constitución, no puede ser censurado. Cosa distinta es que se pueda, con opiniones, incurrir en delitos”.

A su vez, trazó el límite penal: “Las limitaciones vienen dadas por no incitar a la violencia ni cometer delitos, como injurias o estafas, por ejemplo. Si ese no es el caso y sólo se trata de alguien dando su opinión, no hay reproche legal”.

El impacto comunicacional

En paralelo, académicos de la comunicación observan cómo este tipo de cuentas logran moldear conductas e instalar nuevas narrativas sobre el endeudamiento.

Por ejemplo, Guillermo Bustamante, académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes y doctor en Comunicación, destacó el atractivo de su tono.

“Los llamados influencers financieros están modelando de alguna manera la opinión pública porque entregan consejos que son cercanos, que son simples, pero a la vez riesgosos porque muchas veces van en oposición al discurso de bancos o de los expertos tradicionales”, profundizó.

No obstante, advirtió que la masificación de estos mensajes puede ir más allá de lo individual. “Cuando se normalizan este tipo de prácticas, no solamente se generan riesgos personales, sino que también hay consecuencias colectivas porque se erosiona la confianza en las instituciones”, añadió.

El factor de cercanía es clave para comprender el alcance del fenómeno. Como explicó Claudia Jaña, docente de la UDD, “los influencers en general son percibidos como cercanos y creíbles, en especial considerando que son personas como cualquier otra que puede opinar desde su experiencia”.

Para ella, el modelo tiene un doble filo. “Este modelo democratiza la información y acerca temas financieros a los jóvenes, pero también provoca desinformación si lo que promueve el influencer es sesgado o muestra un solo lado”, aseveró.

También, algunos expertos ven en esta tendencia una señal de la falta de educación financiera estructural en Chile. En ese sentido Juan Francisco Ugarte, académico de la Usach, sintetizó que “en algunos casos, esto ha empoderado a personas que antes no entendían cómo funcionaban los intereses, las repactaciones o los derechos del consumidor”.

Para Ugarte, la masividad del fenómeno obliga a elevar el estándar ciudadano.

“Siento que este fenómeno representa una oportunidad y un desafío: Por un lado, permite acercar la educación financiera a públicos que antes estaban excluidos. Por otro, exige que se fomente el pensamiento crítico y la alfabetización financiera desde edades más tempranas, para poder distinguir mejor entre los diferentes tipos de contenidos que se generan a través de las redes”, concluyó.

Fuente: Emol.com

scroll to top