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Consumo energético de la minería crece pese al estancamiento en la producción

El indicador ha venido creciendo a una tasa de 3,7% anual en las últimas dos décadas, mientras que la producción crece a un ritmo de 0,6%.

La producción de cobre en Chile ha presentado un ligero crecimiento en las últimas décadas, llegando a su peak en 2018. Según un reporte presentado por Cochilco, este indicador ha crecido a una tasa promedio anual del 0,6% desde 2001, alcanzando en el año pasado 5,33 millones de toneladas. Este nivel representa un salto de 12,5% en 20 años.

Esta situación contrasta con lo que ha ocurrido en el mismo período con el consumo energético de las empresas mineras. Según Cochilco, en ese tiempo, este indicador ha aumentado un 115,7% a una tasa promedio anual del 3,79%, llegando así a 185.995 terajulios (TJ) en el 2022. Tal es la tendencia que comparado con el 2021, el consumo energético de 2022 aumentó un 0,5%, mientras que la producción nacional de cobre mina disminuyó en 5,2%.

Una de las principales causas tiene que ver con temas estructurales de la industria. Por un lado, aparecen el envejecimiento de los yacimientos, el endurecimiento de la roca, y la caída de las leyes de cobre. También se debe a fenómenos productivos y la tendencia hacia la producción de concentrados, además de la mayor necesidad de agua, lo que implica la construcción de plantas desalinizadoras y la impulsión de agua de mar.

Tipo de energía

Respeto al detalle del consumo energético, en los últimos 20 años, el consumo de combustible subió en un 126,1%, en tanto el consumo de la electricidad aumentó en un 106,7% en el período.

Según Cochilco, en cuanto a los gastos, el consumo eléctrico constituye una mayor fuente de financiamiento con US$ 2.570 millones frente a los US$ 2.091 millones del costo asociado al consumo de combustible durante 2022. Con todo, y segmentado por procesos, el consumo de combustibles en la mina rajo se lleva el 78,9% del total de combustibles usados en minería. En cambio, en el proceso de concentración y lixiviación la fuerza dominante es el consumo eléctrico el cual representa un 52,5% y 19,4% respectivamente del consumo total eléctrico minero.

Hidrógeno verde

En este escenario, el vicepresidente ejecutivo de Cochilco, Joaquín Morales, adelanta que la mayor necesidad energética del sector se traducirá en mayores emisiones de gases de efecto invernadero. “Para contrarrestar esto, se necesitan combustibles como el hidrógeno verde que es más seguro, tiene precios competitivos y es una fuente de suministro limpia o con bajas emisiones contaminantes y de GEI”, dice.

Desde Cochilco añaden que hoy ya existen diversas iniciativas en desarrollo que buscan reemplazar el uso de combustibles fósiles en procesos mineros por combustibles con menores o sin emisiones GEI, o bien electrificando procesos. “Entre estas iniciativas están el uso de hidrógeno verde en transporte de carga y la electromovilidad por mencionar las principales.

La mayoría de estas iniciativas están aún en etapa de planificación, estudio o de desarrollo de prototipos, pilotos y pruebas, que además necesitan considerar el tiempo de tramitación de permisos sectoriales respectivos, por lo que se visualizan como opciones más al mediano y largo plazo”, acota el líder de la entidad estatal.

Fuente: El Mercurio

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