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Cómo ha cambiado el escenario político tras el 18 de octubre en Chile

Esta semana se cumplieron dos meses desde que se inició la peor crisis vista en Chile en los últimos 30 años, la cual comenzó por el alza del precio en el pasaje del Metro, pero continuó con una serie de demandas que se resumieron en la necesidad de crear un nuevo pacto social que pusiera fin a décadas de abusos y desigualdad.
A partir del 18 de octubre, miles de ciudadanos salieron a las calles para manifestarse por distintas causas, como el fin del sistema de AFP, mejoras en salud y educación y cambios al modelo de sociedad construido desde 1990 a la fecha, entre otras. Sin embargo, todas ellas coincidían en algo: Un rechazo generalizado a la clase política.
En ese contexto, desde un comienzo los partidos trataron de entender y asimilar el mensaje del pueblo. Y pese a que las primeras semanas estuvieron marcadas por un clima de polarización, poco a poco fueron encontrando acuerdos que, si bien no han permeado en la desconfianza hacia el sistema, si trajeron cierta calma institucional.
En ese camino, las distintas colectividades fueron tomando posturas que terminaron por configurar un nuevo escenario político, provocando el quiebre o congelamiento de algunas coaliciones y la aparición de inesperados aliados para empujar históricos cambios, como el acuerdo que dio inicio al proceso constituyente.

Crisis en Chile Vamos

La irrupción de la crisis social evidenció las fisuras que desde hace meses ya mostraba el oficialismo. Mientras RN optó por exigir una agenda social profunda, en los primeros días la UDI puso el foco en la seguridad ante la violencia y Evópoli adoptó una postura intermedia, aunque reticente a cambiar aspectos esenciales del programa de Gobierno.

Sin embargo, con el correr de los días y ante la dificultad del Gobierno para manejar el estallido, el gremialismo comenzó a abrirse a modificaciones, siendo el pacto por la paz y la nueva Constitución su máximo esfuerzo, al decretar la posibilidad cierta del fin del texto vigente desde la dictadura y que fue ideada por su fundador, Jaime Guzmán.
Para la UDI, esa era la última concesión que realizaría para tratar de responder a las demandas ciudadanas. Sin embargo, RN y Evópoli fueron más allá y acordaron con la oposición introducir normas de paridad de género, escaños reservados para pueblos originarios y mejore condiciones de competencia para independientes en el proceso.
Ese hecho, que fue ratificado el jueves en la Cámara de Diputados, motivó a la tienda liderada por Jacqueline Van Rysselberghe a decretar el congelamiento de Chile Vamos, acusando deslealtad por parte de sus socios. Por ahora, el futuro de la coalición que sustentó el regreso de Sebastián Piñera a La Moneda es incierto.

Quiebre en el Frente Amplio

Ha sido quizás el sector más golpeado por la crisis, por distintos factores. El principal fue la incomodidad que evidenciaron al tratar de mantener un pie en la calle y cumplir un rol en político-institucional al mismo tiempo. Esa dicotomía terminó por dividir al bloque entre los que apostaron por los acuerdos y quienes se restaron de ellos.
Un ejemplo de ello fue el respaldo de algunos de sus líderes hacia el concepto de la “desobediencia civil” y la decisión inicial de no ir a La Moneda, hechos que pusieron en duda su madurez. Pese a ello, y al igual como ocurrió en el oficialismo, algunos partidos fueron cambiando de opinión y terminaron optando por el diálogo.
Así, RD, Comunes, el Partido Liberal y parte de Convergencia Social (CS) se sentaron a la mesa con Chile Vamos y la ex Concertación para lograr un acuerdo constitucional, hecho que terminó por romper la coalición. A juicio de algunas de sus orgánicas, esos partidos cometieron el error de negociar sin sumar al movimiento social.
Esa fue la postura del Partido Ecologista, el Humanista e Igualdad, colectividades que decidieron retirarse definitivamente del bloque junto a casi 200 militantes de CS. ¿El saldo? Cuatro diputados menos en su bancada, pero también el cierre de las disputas internas que impedían buscar nuevos acuerdos con el resto de la oposición.

Más Concertación que Nueva Mayoría

Pese a que hasta antes del 18-O mantenían ciertos vínculos, incluyendo la opción de concordar pactos de omisión y otras fórmulas con miras a las elecciones municipales y de gobernadores de 2020, la crisis social terminó por distanciar casi totalmente al PC del resto de la ex Concertación, conformada por la DC, PS, PPD y el PR.
Tras el pacto por una nueva Constitución, se intensificaron los intercambios entre esos partidos, mientras que los comunistas quedaron aislados al restarse del acuerdo. No obstante, y pese al avance de la agenda progresista durante la crisis, aún es complejo pensar en la unidad de la centroizquierda histórica con lo que quedó del Frente Amplio.
Ello, debido a que durante el transcurso de la discusión de temas derivados del estallido, como las acusaciones contra el ex ministro Andrés Chadwick y el Presidente Piñera, nuevamente aparecieron diferencias con los sectores más moderados, como la DC y el PR, colectividad que terminó perdiendo a dos diputados tras ese debate.
En tanto, la Unidad para el Cambio, conformada por el PC, el FRSV y el PRO buscará crecer por la izquierda, iniciando contactos con los desencantados del FA. Con ellos, han insistido en una asamblea constituyente y en el rechazo a la criminalización del movimiento social, marcando diferencias con el resto de la oposición.
FUENTE EMOL
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