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Arriendos y educación: Expertos debaten si alivio inflacionario “es suficiente” para que ciertos cobros dejen de ser en UF

La caída de 0,2% en el IPC del sexto mes del año implicará un retroceso total de la Unidad de Fomento de $72 en los próximos 31 días, es decir, disminuirá hasta casi $36 mil.


La Unidad de Fomento (UF) permite expresar los precios de compra y venta de viviendas, por lo que es clave en las transacciones de propiedades, dividendos, arriendos, pero también contratos de seguros de salud, colegiaturas, partidas previsionales, ahorros, entre otros. Y fue en septiembre de 2021 cuando la medida contable marcó un hito tras superar la barrera de los $30 mil, detonando la preocupación en la ciudadanía por el golpe al bolsillo que aquello significaba.

Esto, cuando el país recién comenzaba a sumergirse en un desborde inflacionario cuyo peak tuvo lugar durante 2022.

Desde entonces se ha transformado quizás en la principal insignia de la histórica escalada de precios por la que cruza Chile, siendo uno de los mayores dolores de cabeza por lo que ha provocado en los precios de los distintos contratos ajustados a esta unidad de cuenta, variaciones, por lo demás, muy sensibles para las finanzas familiares.

Pero dado que ella se mueve en función del valor mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), la baja registrada en junio fue destacada por las autoridades y los agentes de mercado como una buena noticia, debido a su impacto en la UF. De esta forma, la caída de 0,2% en el IPC del sexto mes del año implicará un retroceso total de la UF de $72 en los próximos 31 días, es decir, disminuirá hasta $36.028,10 al 9 de agosto -actualmente está en $36.095,64-.

El descenso se traducirá en un alivio para quienes tienen deudas reajustables en UF, luego de haber sufrido las consecuencias de los altos niveles inflacionarios que alcanzaron su récord en agosto del año pasado.

Sobre el efecto en las transacciones que se rigen por esta medida contable, el ministro de Hacienda, Mario Marcel, explicó el viernes pasado que así como en periodos de altos precios la gente tiende a refugiarse usando más la UF -como por ejemplo, en depósitos a plazo-, es probable que a medida que se vaya constatando que la caída de la inflación es duradera, también se reduzca el uso de este indicador -algo que los actores incorporan voluntariamente en sus decisiones o contratos-.

“Cuando la inflación sube, y tiene un alza tan importante como la que tuvo en meses pasados, es natural que las personas busquen mecanismos de refugio para protegerse de la inflación”, dijo el jefe de las finanzas públicas, añadiendo que “en Chile se ha producido más bien a través del uso de la UF, o de la ampliación del uso de la UF para distintas transacciones”.

Y comentó que “así como en un periodo de alza de la inflación se tiende a usar más la UF, probablemente ahora, a medida que vaya bajando la inflación y eso vaya constatándose como algo duradero, probablemente el uso de la UF también se va a reducir”.

¿Adiós a la UF?

Guillermo Araya, gerente de estudios Renta 4, recuerda que la UF nació con el objeto de proteger los ahorros frente a la inflación, y que en un principio fue utilizada para la construcción, protegiendo el capital de los ahorrantes. Sin embargo, menciona que “desde 1977 en adelante, se comenzó a utilizar en rubros que nada tenían que ver con la construcción, como en cobros de universidades, colegios, aranceles médicos y otros”.

En esencia, Araya explica que “la existencia o no de la UF da lo mismo, si es que los contratos se pueden reajustar de acuerdo a la variación del IPC, pero en forma diaria. Por lo tanto, la variable es si la reajustabilidad es diaria, mensual, trimestral, etcétera. Porque la UF no es más que la variación del IPC desfasada en un mes, pero con reajustabilidad diaria, que es lo que más afecta al deudor, pero que más beneficia al ahorrante”. Y resaltó que “lo relevante es el período de reajustabilidad y no el nombre del instrumento”.

Respecto de si la tendencia a cobrar en UF tenderá a disminuir, o por el contrario, llegó para quedarse, Araya plantea que “al entender que la UF corresponde a la variación del IPC desfasado en un mes, con una variable que se ajusta diariamente entre los días 10 de cada mes y el 9 del siguiente, si tomamos un año base ‘normal’, la inflación o variación del IPC debería ser de un 3% anual. Esto significa que por definición la UF debería subir también un 3% entre febrero del año base hasta enero del año (base +1)”.

“Es decir, en una economía ‘sana’, con una inflación positiva, aunque baja -entre 2% a 3%, la UF debe siempre ir al alza, pero con una variación entre 2% a 3% anual”, apuntó.

Al ser consultado por el tema Caio Machado, académico del Instituto de Economía UC, sostuvo que “quizá transcurrido un período de tiempo más largo con inflación baja y estable, puede ser que una proporción significativa de proveedores de servicios que han decidido cobrar en UF recientemente vuelvan a fijar sus nuevos contratos en pesos, con reajustes semestrales o anuales”.

Con todo, Machado plantea que, para que ello ocurra, “no es suficiente con que baje la inflación, sino que también es necesario que las personas tengan confianza de que no habrá muchas sorpresas inflacionarias en un horizonte de tiempo corto, y esto suele ser un proceso más lento. Al final del día, los contratos en UF son una manera de un prestador de servicios de no tener que absorber el riesgo de shocks inflacionarios. Mientras la percepción de este riesgo sea alta, aunque la inflación baje, dichos contratos deben seguir siendo bastante usados”.

Junto con ello, el académico UC aseguró que “hace décadas que el precio de muchos servicios en Chile son fijados en UF, ya es parte de la costumbre local. Claro que una economía con inflación baja y estable desestimula aumentos en la indexación de los precios, pero es poco probable que precios históricamente fijados en UF, como los arriendos, dejen de usar la UF. Lo mismo en un escenario positivo de inflación baja y estable”.

El docente investigador del Centro de Investigación de Empresa y Sociedad de la Universidad del Desarrollo, Carlos Smith, señaló que “con este -0,2% claramente los cobros caen, pero yo creo que los próximos IPC en general debieran ser más a la tendencia positiva, más bajos, pero positivos. Sin embargo, puede que haya algún mes de aquí a fin de año en que nuevamente tengamos alguna cifra negativa, uno o dos meses que tengamos cifras negativas, y eso haga bajar nuevamente algunos cobros”.

“Básicamente, la caída en la actividad está siendo en estas últimas cifras un poco más fuerte de lo esperado en algunos sectores, y por lo tanto, eso podría traer, junto con un menor tipo de cambio, con alguna disminución en los costos en las cadenas de suministro, que hagan que finalmente los precios caigan más de lo esperado”, cerró.

FUENTE EMOL

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