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Alejandra Pérez, exconvencional: “Armar un acuerdo antes del plebiscito es pasarnos a llevar”

Fue electa como convencional tras cuatro años libre de cáncer de mama. Se hacía controles cada tres o cuatro meses para estar segura. Uno de ellos lo hizo en diciembre del año pasado y se le vino el mundo encima. Alejandra Pérez, una de las 27 convencionales que entraron al órgano constituyente por la Lista del Pueblo, descubrió que tenía un tumor de cinco centímetros en la cadera izquierda. Hoy, sin cejas y sin pestañas, pero con el pelo azul por el que se hizo conocida al iniciar el proceso, formó, junto a otros exconvencionales y dirigentes, el comando “Apruebo Transformar”, que tiene como objetivo implementar el texto en caso de que gane el Apruebo. En esta entrevista, Pérez cuenta su paso por la Convención y admite que el proceso no fue fácil.

¿Cuál diría que fue el momento más complejo de la Convención?

Tengo dos momentos. El comienzo, cuando teníamos que instalarnos con una demanda desde afuera, con respecto a los presos políticos (…). El segundo momento frustrante fue mi enfermedad. Yo ahí me hundí, literal.

¿En qué estado de salud entró usted a la Convención?

Entré en mi cuarto año de estar limpia de cáncer, con controles cada tres meses, cada cuatro meses. Iba todo súper bien. Hasta que en diciembre me hago los exámenes y sale que estoy cursando una metástasis ósea. ¿Cómo poder funcionar con una metástasis si el nivel de estrés era mayor? No estaba aportando a mi sanación en nada. Cuando sabes que estás en un proceso así desde la enfermedad y tienes claro que no te podís enrabiar, que no podís pasar malos ratos, que tenís que dormir las horas que necesitas, que la alimentación también influye demasiado. No podía conjugar las dos cosas. Entonces, tomé la decisión, y lo hablé con el grupo, de no intervenir más en los plenos, porque yo sentía que me causaba un nivel de estrés superior.

¿Compatibilizó el trabajo con el tratamiento? ¿Tuvo que faltar a la Convención?

Sí, pero no falté. Sentía que el compromiso y el sueldo tenían relación con un todo.

Hemos sabido que varias personas se preocupaban de Rodrigo Rojas Vade cuando pensaban que tenía cáncer. ¿Sintió que se preocuparon así por usted?

Yo sentí el apoyo desde un principio.

¿Había gente que no le creía?

Yo creo, pero creo que es natural.

¿A raíz de lo que hizo Rojas Vade?

No sé si a raíz de lo de Rodrigo. Somos personas distintas.

¿Mantiene contacto con Rojas Vade?

No hablo de Rodrigo.

¿Cómo evalúa su participación en la Comisión del Sistema Político?

Cuando entré en la Convención, yo tenía súper claro que el sentido común no se compra. Y yo estaba súper segura de mi sentido común. Nunca quise ser lo que no era. O sea, era imposible que una Alejandra hablara como un abogado, si no soy abogado. Era imposible que yo entrara a hablar temas que quizá no me golpean ni a mí ni a gran parte de la ciudadanía la puerta a diario. Pero sí sabía que había demandas específicas y cosas que la gente te decía en la calle que teníamos que llevar a la discusión.

¿Eso implicó abocarse a ciertos temas?

No, teníamos opinión en todos los temas, pero no teníamos una idea cerrada en todos.

¿Se arrepiente de algo del proceso?

No, en lo absoluto.

¿Está conforme con el texto?

Sí. El texto que tenemos hoy día para mí es un texto de transición. Los cambios no pueden ser tan bruscos, porque si no tendríamos un montón de otros problemas asociados. El texto es el comienzo para el futuro y para los cambios que puedan venir.

Desde su colectivo y otros independientes han sugerido que les gustaría que los cambios fueran más profundos.

Sí, pero que nos guste a nosotros no es que nos guste a los 154. Quizás hubiéramos empujado muchas otras cosas, pero no se pudo.

¿Confía en que el texto va a satisfacer las demandas que se empujaron en el estallido social?

Es el comienzo. Si yo hablo desde Alejandra, por cierto, me gustaría una educación y salud 100% estatal, hubiera terminado con las AFP. Pero no era (solo) yo. Eso es lo interesante de esto. Desde los independientes estaba esta suerte de empujar desde el territorio las demandas, pero desde las coaliciones, desde los partidos políticos, venía una suerte de empujar desde los altos cargos políticos. Eso hacía que los temas se manejaran de una forma más tibia, no tan rupturista. Pero era lo que había. Nosotros corrimos el cerco en muchas cosas, en muchas.

¿Cuál de esos le da más orgullo?

Plurinacionalidad y tierras. Era un tema que yo soñaba hace años.

Usted es parte de “Apruebo Transformar”. ¿Considera inapropiada la participación de los partidos en la búsqueda de reformas antes de que el texto sea plebiscitado?

Sí poh (…). Cuando haces un acuerdo con cúpulas políticas y no tienes idea de lo que está pasando en los territorios, estás equivocado. Es como si hubiera sido una convención constitucional mixta y no votamos la mixta.

¿El acuerdo de los partidos pasa a llevar la autonomía que tuvo la Convención?

100%. Fuimos electos por la ciudadanía. Tuve una cantidad de votos que quizá es mayor a la que tienen algunos otros cargos. La gente me eligió. Fui, concurrí con mi asistencia, con el trabajo, con problemas de salud asociados. Entregué un año, y en un par de horas nos presentan un acuerdo. ¿Pero a quién representa el acuerdo? Los partidos políticos que hoy día están súper cuestionados por la ciudadanía. Creo que no vamos a estar en sintonía mientras las cosas se hagan así.

¿Cree que esto le da espacio al Rechazo?

No sé si el espacio, pero cuando te pones en la posición de que puede ganar el Rechazo, para mí es complicado. Para mí las palabras construyen realidad. Armar un acuerdo antes del plebiscito es pasarnos a llevar, porque nosotros como independientes el día 4 de julio dejamos de funcionar como convencionales y no podemos entrar a la discusión directa. Y si tú vas a hacer esos acuerdos dejando fuera a los independientes, a los pueblos, me parece más grave, porque nosotros estuvimos, nos votaron. Porque si no, hubiéramos votado mixta poh. Y si hubiéramos votado mixta, hoy día todos los que lloran por el Senado estarían tomando las decisiones, pero la gente no lo quiso así.

Los partidos dicen que si gana el Rechazo y hay una nueva Convención, si no hubiese independientes se ahorrarían episodios como los corpóreos, Rojas Vade, entre otros.

¿Tiene más valor una persona que haya trabajado en la Convención teniendo procesos abiertos con respecto a platas como Espacio Riesco que una Giovanna Grandón, por la que hablan del corpóreo? ¿En qué momento llegamos a hacer este juicio personal? Cuando no tienen ni idea de lo que vivimos nosotros, no tienen ni idea de lo que son las ollas comunes, no tienen ni idea de lo que es la población, no tienen ni idea. Ese juicio personal es clasismo, clasismo puro.

¿Ese clasismo lo sintió de parte de los partidos o es algo más generalizado, a nivel de sociedad?

Hoy día creo en la maldad, en el clasismo y racismo. Yo no pude estudiar, fui mamá chica, a los 18. Con mi pareja invertimos en que él estudiara y yo me quedara en la casa criando, porque no había plata para que los dos pudiéramos estudiar. Cuando tú hablas desde los estudios, no todos tuvimos las mismas posibilidades. Que no haya estudiado no significa que sea menos inteligente.

¿Tuvo que dejar claro eso en la Convención?

Yo pongo mis cartas sobre la mesa altiro. O sea, si tú vas a venir a invalidar mi opinión porque yo soy dueña de casa, estái súper equivocado. Yo siento que en la Convención hubo clasismo. El dónde y el cómo no tengo por qué hablarlo, pero hubo ocasiones en las que uno respiraba clasismo.

¿De forma transversal entre los colectivos?

Sí, de forma transversal.

Rocío Cantuarias dijo que ella vio una mala educación en la Convención a la que no estaba acostumbrada. ¿Cómo se lo toma?

Volvemos a lo mismo: el clasismo. Eso es clasismo. ¿Educación en qué? ¿En qué echís un garabato? ¿En que no uses corbata? ¿En qué podís medir la educación de las personas? ¿En la forma de hablar?

Quizás ella se refería más al trato…

Ellos fueron los más violentos, pues. Los discursos de la derecha eran altamente clasistas y racistas. Esa violencia la podís revisar cuantas veces querái, porque los videos son públicos.

¿Cuál es su pronóstico para el plebiscito?

Gana el Apruebo. Creo que vamos a tener una diferencia significativa.

¿No le preocupan las encuestas?

No creo en las encuestas, porque yo vengo de la Lista del Pueblo. Y la Lista del Pueblo jamás salió en los medios de comunicación, nunca estuvimos en las encuestas y sacamos 27 convencionales.

Entonces imagino que no se ha preparado para un eventual triunfo del Rechazo.

No, en lo absoluto. No gana el Rechazo.

Si se aprueba el texto, ¿van a estar presentes para monitorear las reformas?

Por supuesto. Si quieren hacer negociaciones sin nosotros, vamos a tener que ver cómo nos organizamos en los territorios para poder salir con propuestas que sí lleguen a oídos de las personas que hoy día no nos quieren escuchar.

Fuente: La Tercera

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