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¿Al Apruebo o Rechazo?: Los efectos del voto obligatorio en el Plebiscito ante la volatilidad del elector “menos político”

Expertos afirman que el votante que históricamente no ha concurrido a las urnas puede estar influenciado por el contexto socioeconómico para su definición. Preocupa, de todos modos, la desinformación respecto al voto obligatorio.

Desde las elecciones municipales de octubre de 2012, el voto en el país ha sido voluntario, sin embargo, para el Plebiscito de salida del 4 de septiembre, será obligatorio. Es decir, los más de 15 millones de votantes habilitados en el padrón definitivo deben concurrir a las urnas y, de no hacerlo, se exponen a multas entre media y tres UTM.

Pero el cambio en la modalidad también abre expectación frente al eventual resultado de la votación: o de otro modo, las dudas sobre dónde irán los votos -al Apruebo o Rechazo- de quienes no suelen participar en este tipo de actos cívicos, o de ese 49% que no votó en el Plebiscito de entrada, cuando el voto fue voluntario.

A ello, se suma que aún existe un grupo de personas que desconoce que el voto será obligatorio. Según la penúltima encuesta Cadem, un 19% piensa que el voto es voluntario; y ante la pregunta de ¿cuán probable considera de que encaso de no ir a votar sea efectivamente considerado y deba pagar?, un 30% cree que “poco o nada probable”, un 13% piensa que “algo probable” y un 3% no sabe o no responde. En esa oportunidad, un 14% se declaró indeciso, cifra se se mantuvo en la entrega del último sondeo de ayer domingo.

En conversación con Emol, expertos políticos y electorales aseguran que las personas que van a definir la elección del 4 de septiembre, en su calidad de obligatoria, serán las menos políticas, aquellas menos sintonizadas con los cambios institucionales, y por tanto, podrían ser más proclives a apoyar el Rechazo. Sin embargo, recuerdan que es un votante volátil, impulsado por distintos factores externos que pueden mover su opción fácilmente.

Votante más orientado al Rechazo

“Hay que partir de la base que son las personas más políticas las que siempre van a votar. O de otra forma, las personas que van a decidir la elección, son las menos políticas, porque el nivel de personas no políticas que va a votar, va a ser mucho mayor que en las elecciones pasadas”, dice Gonzalo Valdés, subdirector del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello.

Según cree, entre estas personas que tradicionalmente no votan en las elecciones, “va ganando el Rechazo“. Sin embargo, recalca que al ser estas personas menos políticas, también hay en ellos más indefinición y volatilidad, por lo que son más propensas a orientar su decisión al contexto económico al que esté el país, “como la inflación o los bonos, y creo que su decisión se puede definir en función de estas variables”.

En la misma línea, Octavio AvendañoDoctor en Ciencia Política y académico del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile, recalca que “mientras más alta sea la participación, más tenderá a favorecer a la opción Rechazo, porque se va a integrar una cohorte de electores que no ha participado en los últimos eventos electorales, considerando incluso que hay personas que no vienen participando desde que existía la inscripción voluntaria y el voto obligatorio”.

“Hablamos de una franja cercana al 40% o 45% de la población que puede revertir cualquier tendencia, considerando además que es un elector desinformado, que no está interesado en los temas políticos, que no le interesa el cambio institucional, o cambio a nivel normativo, entonces es una franja importante que puede, sintonizar más con el voto el contra de promover un proceso de cambio que de respaldarlo”, complementa.

Por su parte, Claudio Alvarado, director ejecutivo del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), concuerda en que “hay una sensación relativamente extendida” en que el voto obligatorio podría favorecer al Rechazo. Esto, “asumiendo que las encuestas muestran que mientras más gente vote, eso favorece al Rechazo, y a medida que se aumenta en edad, esa opción es más fuerte. Sin embargo, aunque puede ser una especulación plausible y razonable, no hay otra elección con la que comparar”.

¿Hay posibilidad para el Apruebo?

Aunque la tendencia, según los expertos, iría hacia el Rechazo, la volatilidad propia del “votante desapegado” a estos procesos también podría hacerlo mirar la opción por el Apruebo.

Según plantea Valdés, también hay que considerar que en este contexto que atraviesa el país, “el Apruebo tiene una ventaja especial por sobre una elección voluntaria, porque el Gobierno es muy poderoso, y el Estado tiene muchas formas de influir en la elección de las personas menos políticas”.

En esa línea, a su juicio es el Gobierno el que “tiene la ultima palabra hoy día”, y si el próximo mes o mes y medio, “se juega bien sus cartas, puede influenciar de forma muy fuerte la elección, pero si tiene errores no forzados, como los que hemos visto desde el comienzo, también está en un juego arriesgado, porque también se trata de un Gobierno inexperto“.

Para Avendaño es cierto que la entrega de bonos tiene algún tipo de injerencia en estos votantes, pero advierte que hoy el Gobierno no atraviesa buenos niveles de aprobación, por lo tanto, “si hace suya la campaña del Apruebo, corre el riesgo por la sensación de desorden y de caos que está en el ambiente, lo que perjudica la opción Apruebo”.

Según el experto, quienes deberían movilizarse por dicha opción son “los partidarios del Apruebo y sus respectivas instituciones y organizaciones; aunque ahí hay otro problema: el debilitamiento que los presentan los partidos políticos en general”.

“Hay desinformación” sobre el voto obligatorio

Entre los consultados hay consenso en que hay desinformación respecto a que la votación será obligatoria y que esa labor la debería asumir el Gobierno u otra entidad como el Servel, que de todos formas, ya inició su campaña informativa al respecto a través de sus redes sociales y canales oficiales.

“Comparto que la mayoría de las personas no saben que el voto es obligatorio y creo que eso se debe, primero, a que recientemente venimos de un voto voluntario; y segundo, que el voto obligatorio anterior, era obligatorio sólo en el papel, en el fondo es difícil informar eso y que la gente te crea”, recuerda Valdés.

En tanto, Alvarado, comparte la percepción de que el Gobierno no ha “enfatizado demasiado” en esta disposición, “y sería muy grave pensar que el Gobierno está actuando sólo desde la lógica de lo que le beneficia al Apruebo y no desde lo que se necesita para la elección del 4 de septiembre; una mirada más de Estado, que tengamos la mayor participación posible, pues eso le dará más legitimidad más a la elección”, zanjó.

Fuente: Emol

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