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Matías Soto: orgullo copiapino brilla en su debut y sella un triunfo histórico para Chile en Copa Davis

El copiapino Matías Soto escribió este fin de semana una de las páginas más importantes de su carrera deportiva. En un Estadio Nacional colmado de público, el joven tenista atacameño tuvo su debut como singlista en Copa Davis, luego de haber defendido anteriormente a Chile en la modalidad de dobles, y respondió con carácter, talento y temple, aportando un punto clave en la contundente victoria nacional por 4-0 ante Serbia.

El encuentro frente al serbio Branko Djuric fue intenso de principio a fin. Soto debió remar desde atrás tras caer en el primer set, pero supo reponerse con inteligencia y convicción, llevando el partido a un emocionante súper tie-break que terminó por sellar a su favor. Tras más de dos horas de juego, el copiapino desató la euforia en las tribunas y celebró uno de los triunfos más importantes de su trayectoria profesional.

Más allá del resultado, el momento tuvo un significado especial. Aunque Matías ya había vestido la camiseta chilena en series anteriores —especialmente en partidos de dobles, donde incluso aportó puntos importantes para el equipo—, esta fue la primera vez que asumió la responsabilidad de competir en individuales dentro del máximo torneo por equipos del tenis mundial.

Un camino forjado lejos de los grandes centros

El presente de Matías Soto no es fruto del azar. Nacido y criado en Copiapó, en una región donde las oportunidades para el alto rendimiento deportivo suelen ser más limitadas, el tenista debió abrirse paso a base de esfuerzo, perseverancia y apoyo familiar.

Desde pequeño, sus viajes constantes a Santiago para entrenar y competir marcaron su formación. Con el tiempo, optó por continuar su desarrollo en Estados Unidos, donde representó a Baylor University, combinando estudios y tenis, antes de dar el salto definitivo al profesionalismo.

En más de una ocasión, Soto ha relatado las dificultades que enfrentó en sus inicios. “Mi padre estaba endeudado por todos lados… viajábamos 12 horas en bus desde Copiapó a Santiago cuando yo tenía 10 años”, reconoció en una entrevista anterior, reflejando el sacrificio que hubo detrás de su crecimiento deportivo.

Hoy, ubicado en torno al puesto 323 del ranking ATP, el atacameño se consolida como uno de los proyectos más sólidos del tenis chileno, demostrando que el talento también se cultiva lejos de la capital.

Emoción, gratitud y conexión con el público

Tras sellar su victoria ante Serbia, Matías Soto no ocultó su emoción. Con la voz entrecortada, agradeció el respaldo del público que acompañó al equipo durante toda la jornada. “Gracias al público por quedarse”, expresó, recibiendo una ovación que reflejó el cariño y reconocimiento de la hinchada.

Ese instante resumió lo vivido: un deportista formado con esfuerzo, defendiendo los colores de su país en uno de los escenarios más importantes de su carrera, acompañado por miles de personas que fueron testigos de su crecimiento.

Chile avanza y mira con ilusión el futuro

Con este triunfo, Chile se instaló entre los 16 mejores equipos del mundo en la Copa Davis y ya proyecta su próximo desafío ante España, programado para septiembre, nuevamente como local. Bajo la conducción de Nicolás Massú, el equipo ha mostrado solidez, compromiso y una renovación que comienza a dar frutos.

Para Matías Soto, este paso representa mucho más que una victoria. Es la confirmación de un proceso, el resultado de años de trabajo silencioso y, al mismo tiempo, una inspiración para cientos de jóvenes de la Región de Atacama que hoy ven en él un ejemplo posible.

Desde Copiapó al escenario mundial, el camino no ha sido fácil. Pero con raqueta en mano, humildad y convicción, el joven tenista sigue demostrando que los sueños, cuando se persiguen con constancia, también se pueden cumplir.

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