Si en principio se ajustó a decir que tomará una definición después del 11 de marzo, Kast respaldó este jueves los dichos de Arturo Squella, uno de sus hombres de mayor confianza y crítico de la determinación de Boric. “Nosotros lo que no queremos es que un gobierno saliente deje amarrados los destinos del país”, dijo el mandatario electo. La información de que Trump se demoraría en vetar a Bachelet habría entrado en la tabla de factores para adoptar una determinación.
La decisión de Kast.
El presidente Gabriel Boric sorprendió este lunes al inscribir la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el patrocinio de Chile, México y Brasil.
Ese día Kast mantuvo el guion que ha levantado desde la campaña, relativo a que definirá la situación de Bachelet después del 11 de marzo. Pero, en paralelo, el brazo derecho del presidente electo, Arturo Squella, realizó duras críticas contra Boric por levantar una candidatura que, a su juicio, había nacido muerta, a partir del probable veto de EE.UU., uno de los integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU.
“Es el amarre más grande que está dejando el gobierno”, añadió el presidente del Partido Republicano.
Este jueves, cuatro días después de inscribirse la candidatura de Bachelet, Kast volvió a ser consultado. Pero esta vez su respuesta salió del encuadre que le ha dado desde la campaña.
Lo que dijo Kast
Durante su gira por Europa, según consignó La Tercera, Kast respaldó a Squella. “Comparto lo dicho por el presidente de mi partido”, afirmó. “Nosotros lo que no queremos es que un gobierno saliente deje amarrados los destinos del país en ningún sentido”.
“Entendemos que el presidente (Boric) tenga una buena relación con Brasil, que tenga una buena relación con México, pero dista mucho de lo que habríamos esperado del presidente en relación con lo interno y también con lo internacional”.
Kast había estado la semana pasada con Lula da Silva en Panamá y no está claro si el brasileño le comentó su respaldo a Bachelet.
Con todo, el futuro mandatario insistió en que “respecto del tema de la nominación a la ONU y respecto de la expresidenta Michelle Bachelet, no me voy a pronunciar antes de asumir el cargo en propiedad”.
Críticas a Bachelet
Aunque Kast ha sido cuidadoso de no criticar a Bachelet —con quien se reunió el 22 de diciembre— y los cuestionamientos en la oposición han apuntado más a cómo Boric ha manejado el tema, este jueves comenzaron a surgir las primeras críticas sobre las credenciales de la propia exmandataria para asumir el cargo.
La secretaria general del Partido Republicano dijo en radio Agricultura lo siguiente: “Podríamos partir por analizar cómo fue su desempeño como presidenta de Chile, que fue bastante paupérrimo. Hemos heredado malas políticas públicas de ella en materia de educación, en materia migratoria, en materia tributaria”.
“Chile tiene bastantes baches gracias a las malas políticas públicas desempeñadas y realizadas en sus mandatos como presidenta de Chile”.
Telón de fondo
En el futuro gobierno habría llegado la información de que Trump no pondrá de inmediato un veto a Bachelet, lo que podría apurar los tiempos de Kast. Que el presidente de EE.UU. actuara rápido suponía, al menos en un escenario hipotético, que el mandatario electo dejara caer a la exjefa de Estado sin intervenir personalmente.
Bajo el nuevo escenario, si respalda la candidatura, deberá entregar financiamiento y articular embajadores por varios meses, hasta que EE.UU. tome una definición (y enfrentar críticas internas en su propio sector).
Si la rechaza, indican en el futuro gobierno, va a desgastar muy rápido su relación con el Socialismo Democrático, un actor clave a la hora de forjar acuerdos en el Congreso, y dejar que Bachelet siga corriendo como candidata con el apoyo de Brasil y México.
La segunda opción es la que hace más sentido a personeros que están al tanto de las tratativas.
Que no haya sido una política de Estado la candidatura, al no haberse consensuado antes con los partidos y candidatos, y ahora con el presidente electo, puede ser un punto de partida para Kast, indican fuentes del futuro gobierno.
Y que el presidente electo comenzara a endurecer su discurso fue leído como una señal positiva para quienes presionan para no apoyar la candidatura de Bachelet.
La Moneda, en tanto, hizo lo propio. La vocera Camila Vallejo reforzó este jueves la idea de que la postulación de Bachelet trasciende a los gobiernos de turno.
El primer mensaje de Washington
El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, dijo en El Mercurio que “actualmente se está evaluando, no se ha emitido una postura oficial y no la habrá hasta que todas las candidaturas puedan ser evaluadas. Y ahora mismo, obviamente, analizaremos el historial de Bachelet, sus fortalezas y sus debilidades. Pero aún no se ha tomado una decisión. No sé cuándo se tomará”.
Pero también agregó una frase que no pasó inadvertida en el mundo diplomático: “Es más fácil trabajar con personas afines ideológicamente y la izquierda propondrá a personas con las que cree que puede trabajar. Mientras, la derecha también propondrá a personas con las que cree que puede trabajar mejor”.

FUENTE: T13




