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Escasez hídrica y riego tecnificado: desafíos y soluciones para la horticultura en el norte de Chile

Altas temperaturas, menor disponibilidad de agua y ciclos productivos cada vez más ajustados están poniendo a prueba a los productores hortícolas del norte de Chile. En pleno verano, cultivos de ciclo corto como lechuga, espinaca, cilantro, rúcula y tomate presentan una alta sensibilidad al estrés hídrico, lo que puede traducirse en pérdidas significativas de rendimiento y calidad si el riego no es preciso y oportuno. Según estimaciones del sector agrícola, un manejo ineficiente del riego puede reducir entre un 20% y un 40% el rendimiento comercial de estas hortalizas, especialmente en zonas donde las temperaturas superan con frecuencia los 30 °C.

Nostálgica conversó con la especialista Valeria García, subgerente de desarrollo hortícola de DRIPSA, explica que la escasez hídrica en el norte ya no es una situación puntual, sino un problema estructural que obliga a replantear las estrategias de producción. En cultivos de ciclo corto, donde los sistemas radiculares son superficiales y la frecuencia de riego es alta, el margen de error es mínimo. Una gestión inadecuada puede traducirse rápidamente en pérdidas productivas y económicas, lo que convierte al riego tecnificado en una herramienta crítica para la viabilidad agrícola y la seguridad alimentaria de la región.

La incorporación de sistemas de riego por goteo permite aplicar el agua directamente en la zona radicular de la planta, reduciendo pérdidas por evaporación y escurrimiento superficial. Este tipo de tecnología no solo mejora la uniformidad del cultivo, sino que también facilita la fertirrigación, optimizando el uso de fertilizantes y disminuyendo costos operativos. Distintos análisis del sector indican que, con un manejo adecuado, la tecnificación puede generar ahorros de agua de hasta un 40%, sin comprometer el rendimiento productivo.

El mensaje final de García apunta a la necesidad de adaptación productiva frente a un escenario climático cada vez más exigente. La tecnificación del riego se consolida como una estrategia indispensable para sostener la horticultura del norte, proteger la inversión de los agricultores y garantizar la continuidad del abastecimiento en un contexto donde la escasez hídrica se ha transformado en un desafío permanente.

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