Cada 4 de febrero, el Día Mundial del Cáncer nos invita a detenernos un momento y mirar de frente una de las enfermedades más prevalentes en Chile y en el mundo. No para asustarnos, sino para entenderla mejor. Para hablar de prevención, de diagnóstico oportuno, de tratamientos que avanzan y, sobre todo, de personas.
El lema 2026, “Unidos por lo único”, nos recuerda algo esencial: no hay un solo cáncer ni una sola forma de vivirlo. Cada diagnóstico es distinto, cada cuerpo responde de manera diferente y cada historia merece una mirada propia. Detrás de las cifras, que existen y son relevantes, hay vidas reales, con familias, miedos, resiliencias y también muchas segundas oportunidades.
En nuestro país, el cáncer es una realidad frecuente, pero frecuente no es sinónimo de sentencia. Hoy, gracias a la detección precoz, mejores tratamientos, políticas públicas de acceso y una red de profesionales cada vez más especializada, miles de personas viven más y mejor después de un diagnóstico. Incluso conviviendo con la enfermedad, manteniendo proyectos, rutinas y sueños.
Conmemorar este día es también un llamado a informarnos, cuidarnos y acompañar, sin culpa ni prejuicios. Entender que hablar de cáncer no lo invoca, pero callarlo sí puede retrasar diagnósticos. Recordemos que la esperanza no es ingenuidad: es una herramienta poderosa cuando va de la mano de la ciencia, el acceso y el apoyo humano.
El cáncer no define a una persona, vivirlo o superarlo es parte de muchas historias que siguen escribiéndose. Unidas, diversas y profundamente humanas.
Por Dra. Beatriz Comparini, de Cordillera Interclínica




