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Bahía Inglesa: Turistas reclaman por el cambio de color y olor en la playa, expertos explican que es parte de un ciclo marino

Varios videos han circulado en redes sociales, algunos en tono de broma y otros como reclamo, mostrando las condiciones actuales de las aguas en Bahía Inglesa. La acumulación de microalgas en la orilla ha generado un color oscuro poco habitual en este balneario, reconocido por su atractivo nacional e internacional.

Este fenómeno ha despertado la atención de turistas y residentes, motivo por el cual Nostálgica conversó con Valeska San Martín Montoya, investigadora de la Universidad de Atacama y del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera. La especialista explicó que se trata de un proceso natural, sin riesgos para la salud humana, aunque con efectos visibles en la experiencia turística. El desprendimiento de macroalgas, provocado por fuertes vientos, derivó en su acumulación en la orilla y en un cambio en la tonalidad del agua.

Según la investigadora, la acción del viento no solo desprendió algas, sino que también mezcló nutrientes en la columna de agua. Este proceso, comparado con el movimiento de un líquido al ser agitado, explica el origen del cambio observado en el mar. La acumulación de algas y el olor de su descomposición generaron incomodidad en los visitantes, quienes percibieron la playa como menos atractiva. Sin embargo, los especialistas recalcan que se trata de una dinámica propia de los ecosistemas costeros.

La explicación científica apunta a que el bloom de fitoplancton es la consecuencia directa de la disponibilidad de nutrientes. El crecimiento de estas microalgas, aunque visible en el color café del agua, no representa un riesgo para la población. Se realizan muestreos constantes en especies filtradoras como los ostiones, sin detectar efectos nocivos. El fenómeno, por tanto, se entiende como parte de un ciclo natural que responde a las condiciones de viento y temperatura en la zona.

La duración estimada del fenómeno es breve, aunque podría repetirse si se registran nuevos episodios de viento intenso. La dinámica descrita por los especialistas confirma que se trata de un proceso recurrente en ecosistemas marinos, donde la interacción entre factores climáticos y biológicos genera cambios perceptibles en el paisaje costero.

En conclusión, lo ocurrido en Bahía Inglesa no constituye una amenaza para la salud, pero sí un desafío para la actividad turística. El color del agua, la presencia de algas varadas y los olores asociados a su descomposición forman parte de un ciclo natural que, aunque transitorio, recuerda la estrecha relación entre el clima y la vida marina en la región de Atacama.

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