Un estudio determinó cuáles son las razones tras el “beso esquimal” en mamíferos, o como lo llaman los investigadores: el contacto nariz con nariz.
Resulta que la conducta del beso (boca a boca) se ha observado solo en humanos y en algunos primates, como los chimpancés y los bonobos, pero el beso esquimal es mucho más común en otras especies de mamíferos, aunque menos explorado.
Ahora, un estudio investigó este gesto a partir de otros estudios de las diferentes especies en las que se ha documentado y encontró que puede tener funciones tanto químicas como sociales, algunas incluso de afecto.
¿Para qué usan los mamíferos el “beso esquimal”?
Los casos que se han documentado hasta ahora sugieren diferentes ventajas adaptativas, es decir, rasgos o comportamientos que permiten a estas especies sobrevivir y reproducirse mejor en su entorno.
El estudio enumera las diversas evidencias sobre este tipo de contacto cercano en las especies.
Una de las principales es que “las interacciones nariz con nariz están asociadas con el intercambio de información quimiosensorial, lo que permite a los individuos evaluar la salud, el estado reproductivo y la identidad del receptor”, señala el paper.
Las señales químicas de nariz con nariz “también pueden facilitar el mantenimiento de relaciones de dominancia en especies sociales”, encontró la investigación.
Por otro lado, como contacto cercano, se ha sugerido que promueve la cohesión grupal y reduce el comportamiento agonístico, que en la etología es el comportamiento relacionado con la lucha entre pares.
En los humanos, se conoce que es un saludo tradicional o una muestra de afecto en algunas culturas, pero ¿qué animales lo practican? Acá te contamos.
Los animales y el contacto nariz con nariz
El beso esquimal se ha observado tanto en mamíferos solitarios como en mamíferos sociales e incluso en mamíferos eusociales, que son aquellos que tienen el nivel más alto de organización social.
Eusociales, por ejemplo, como aquellas especies que viven en colonias, trabajan colaborativamente para sobrevivir, protegen a una reina o tienen grupos reproductivos o no reproductivos.
En los gatos, se considera un comportamiento de saludo afiliativo. En los perros, como comparación a la especie domesticable, es menos común y se ha observado que lo hacen cuando uno de sus pares encontró comida.
En mamíferos solitarios, solo se ha documentado en erizos europeos. Se ha observado que se olfatean entre ellos, nariz con nariz, aparentemente para captar sus señales químicas.
De hecho, después de olfatearse la nariz, experimentan una especie de letargo que dura entre unos 30 y 60 segundos. En ese momento, los investigadores creen que están procesando la información recibida y luego se retiran pacíficamente.
En mamíferos sociales se ha documentado en dos especies de murciélagos: el cola de ratón mexicano (Tadarida brasiliensis) y el murciélago de Bechstein (Myotis bechsteinii).
En los cola de ratón, el beso esquimal está acompañado de una vocalización distintiva a la que llaman “el llamado de frotamiento de nariz” y podría ser un saludo para reforzar relaciones sociales. Mientras que en el murciélago de Bechstein también estuvo acompañado de acicalamiento, por lo que se sugiere que también tiene que ver con las relaciones.
En este último, también vieron que los murciélagos secretan un fluido aceitoso en sus hocicos, lo que permite la transferencia de información sobre la identidad de los individuos. Mientras que en otras especies solo se ha observado el beso esquimal en grupos sociales estables.
Por otro lado, en el castor euroasiático (Castor fiber) no está muy claro el beso esquimal. Se ha teorizado que tiene que ver con la unión de parejas y el ritual de apareamiento, pero igualmente se da entre adultos y sus crías o entre hermanos, por lo que podría ser un acto de afecto.
Además, existe el factor de que los castores tienen mala vista, por lo que podrían olfatearse simplemente para reconocerse.
Los cerdos realizan olfateo social. Un experimento observó que los cerdos olfatearon a sus compañeros de corral un promedio de 36 veces en dos horas, aunque también se olfatearon otras partes del cuerpo.
Los científicos dicen que “los cerdos pueden olfatear entre sí para reconocimiento social, como comportamiento afiliativo, para obtener señales olfativas o para satisfacer una necesidad intrínseca de olfatear”.
La rata (Rattus norvegicus) fue otro de los mamíferos sociales con este comportamiento; aunque poco analizado, se cree que lo hacen para comunicarse.
Por último, un mamífero eusocial donde se documentó el beso esquimal fue la rata topo desnuda (Heterocephalus glaber), una especie que vive en grandes colonias en madrigueras.
Los investigadores proponen que lo hacen para mantener el dominio reproductivo. Estas ratas se tocan nariz con nariz cuando se encuentran en los túneles donde habitan y, a menudo, una empuja a la otra; generalmente lo hace la hembra del grupo reproductivo.
“La hembra reproductora empujará a los individuos de la colonia para reducir el riesgo de ser desafiada por sus derechos reproductivos, siendo el empujón una muestra de sus habilidades de lucha y aptitud física y, por lo tanto, su alta probabilidad de reproducción exitosa”, dice el paper.
Referencia:
Sophie Lund Rasmussen. Exploring nose-to-nose contact in mammals. Revista Evolution and Human Behavior, 2026.
FUENTE: BIOBIO CHILE




