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¿Por qué un tercio de los adultos mayores muere a los meses de fracturarse la cadera?

Si hablamos de niños, jóvenes o adultos, una caída no suele ser gran cosa, ni siquiera si llega a implicar una fractura. En las personas sobre 65 años, sin embargo, puede ser una sentencia de muerte.

En Chile, la mortalidad anual de adultos mayores que sufren una fractura de cadera alcanza 30% cuando son tratados en el sistema público de salud, casi el doble que en países desarrollados. Contrario a lo que podríamos pensar, no se trata sólo de un hueso roto, sino de una cascada biológica devastadora que convierte a los ancianos en “pacientes de los más complejos y difíciles de tratar”, según indicó la Revista Médica de la Clínica Las Condes. La clave está en entender qué sucede dentro de un cuerpo envejecido tras el impacto.

“Estaba determinada a no ser como mi hermana”

Isabelle Jackson tenía 83 años cuando una caída le fracturó la cadera. La maestra jubilada de la localidad de Hannibal, en Missouri, EEUU, conserva dos vívidos recuerdos: “El dolor, que fue insoportable”, y el temor al pensar en su hermana, quien había pasado los últimos 6 años de su vida en silla de ruedas tras sufrir la misma lesión.

Jackson enfrentó una semana de hospitalización, cirugía de emergencia y casi dos meses de fisioterapia intensiva. Hoy, a los 91 años, aún camina sin asistencia. “La terapia fue mucho trabajo. Tienes que estar decidido a lograrlo”, declaró a la revista médica AARP Magazine. Tristemente su caso es excepcional: la mayoría no corre la misma suerte.Un año después de fracturarse la cadera, el 90% de quienes antes no necesitaban ayuda ya no pueden subir cinco escalones. El 66% ya no puede ir al baño sin asistencia. El 50% ni siquiera logra levantarse de una silla.

La evidencia chilena es alarmante

Adicionalmente, Chile tiene una particularidad inquietante. Un estudio publicado en la revista médica Medwave en 2020, liderado por investigadores del Hospital Clínico de la Universidad de Chile y del Hospital San José, analizó 7.421 casos de fracturas de cadera registrados en Chile durante 2017. ¿El resultado? Una brecha brutal entre sistemas de salud:

Mortalidad al año (tras cirugía)
Sistema Público: 30%
Sistema Privado: 17%

Mortalidad al año (sin cirugía)
Sistema Público: 61%
Sistema Privado: 49%

El factor de riesgo más letal identificado fue no recibir cirugía, lo que se traduce en 8,3 veces mayor posibilidad de muerte. En el sistema público chileno, el 22,4% de los pacientes no son operados, contra sólo 6,6% en el sistema privado.

¿Por qué esta brecha? No se trata de negligencia, sino de un problema estructural de recursos. Una encuesta a traumatólogos especialistas en cadera reveló que en el sector público el 82,9% de las cirugías se realizan después de 72 horas, mientras que en el privado sólo 13,9% sufre esa demora. En 2019 nuestro país contaba apenas 1,9 médicos y 2,2 camas de hospital por cada mil habitantes, muy por debajo del promedio OCDE de 3,3 y 4,9 respectivamente. Para 2025 los resultados no son muy diferentes, con más de 360 mil cirugías no AUGE en lista de espera, con tiempos que superan los 400 días en muchos casos.

“La fractura de cadera es una candidata firme para ser parte de las patologías incluidas en las Garantías Explícitas en Salud, por cuanto el acceso a su resolución garantiza mejores resultados”, concluye Maximiliano Barahona, uno de los autores del estudio.

Un estudio más reciente de 2025 publicado en el Journal of Clinical Medicine, con 40.253 pacientes chilenos mayores de 60 años, confirmó que la ausencia de cirugía aumenta el riesgo de muerte en 9,56 veces.

Por qué el cuerpo colapsa: la triple agresión biológica

La fractura de cadera en un adulto mayor no es un simple hueso roto. Los médicos la describen como una “triple agresión”, donde al trauma inicial con descompensación se suma el estrés de la cirugía y la anestesia; más la desestabilización de enfermedades preexistentes.

La inmovilidad es el detonante. Cuando el paciente queda postrado, aproximadamente 10% de la sangre se redistribuye hacia la circulación central, sobrecargando un corazón que muchas veces ya tiene problemas. Los pulmones también sufren. La capacidad ventilatoria disminuye, aparecen zonas colapsadas (atelectasias) y el riesgo de neumonía se dispara.

El sistema de coagulación entra en alerta máxima. “Desde el momento en que se produce la fractura se libera tromboplastina al torrente circulatorio, activándose el sistema de la coagulación”, explica un estudio de la Revista Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología. La tromboplastina es una proteína que actúa como el “gatillo químico” que dispara la formación de coágulos sanguíneos cuando el cuerpo detecta una lesión. La evidencia es contundente: el 62% desarrolla trombosis venosa profunda dentro de las 48 horas si no recibe tratamiento preventivo anticoagulante.

Imagina el sistema circulatorio como una red de tuberías. La inmovilidad hace que la sangre fluya lento, como el agua estancada. Pequeños coágulos se forman en las piernas y pueden desprenderse, viajando hasta obstruir las “tuberías” del pulmón. Esto produce la embolia pulmonar, una de las principales causas de muerte.

Las enfermedades circulatorias (cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular) causan el 22% de las muertes dentro de los 30 días posteriores a la fractura, según un estudio de 2024 publicado en Scientific Reports.

Factores que multiplican el peligro

Más allá de la edad, ciertas condiciones disparan dramáticamente el riesgo:

Demencia: Las personas con deterioro cognitivo tienen 3 veces más probabilidad de fracturarse la cadera y el doble de mortalidad a 30 días (13% versus 6%). Al año, la brecha se amplía: 39% de mortalidad versus 20% en personas sin demencia. Los pacientes con Parkinson y demencia enfrentan el riesgo más alto.

Enfermedades cardíacas: Un estudio del American Journal of Medicine encontró que la fractura de cadera en personas con enfermedad coronaria “conlleva una tasa de mortalidad excesivamente alta, incluso más alta que la de una insuficiencia cardíaca”. En los primeros seis meses, la mortalidad alcanza 79 por cada 100 personas al año.

Diabetes: Un estudio poblacional de Cataluña, España, mostró que los diabéticos tipo 2 tienen un aumento de mortalidad post-fractura del 28% en hombres y 57% en mujeres, principalmente por eventos cardiovasculares y neumonía.

Desnutrición: El 26% de los pacientes con fractura de cadera están desnutridos al ingreso. Estos pacientes tienen un riesgo 3,4 veces mayor de morir al año. Los niveles bajos de albúmina sérica predicen un curso postoperatorio adverso.

Demora quirúrgica: Según la Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM en México, la mortalidad a 12 meses es del 14,6% cuando la cirugía ocurre en menos de 2 días, pero salta al 39,7% si se retrasa más de una semana. “Cada dos días de espera quirúrgica duplica el riesgo de muerte”, es la tajante conclusión de los investigadores.

Cómo prevenir y qué hacer ante una caída

El 90% de las caídas son prevenibles, según un artículo de la Clínica Dávila. Dentro de las acciones más efectivas están los ejercicios de equilibrio y fortalecimiento muscular, como los que enseña el Tai Chi —un arte marcial chino caracterizado por movimientos lentos, fluidos y controlados que mejoran el equilibrio y la fuerza muscular— demostrando aumentar flexibilidad, equilibrio y fuerza en adultos mayores.

La revisión de medicamentos también es crítica, pues los sedantes, antihipertensivos, antidepresivos y opioides aumentan el riesgo de caídas, mintras que las adaptaciones en el hogar como barras de apoyo en baños, la eliminación de alfombras sueltas y una buena iluminación, previenen el 80% de las caídas que ocurren en el domicilio.

¿Sirven los suplementos? La evidencia no es tan clara

¿Tiene utilidad tomar suplemento para fortalecer los huesos? No siempre. El calcio y vitamina D reducen fracturas solo en grupos específicos, como adultos mayores ingresados en instituciones (30% menos fracturas de cadera) y pacientes con osteoporosis en tratamiento. En la población sana, no hay beneficio demostrado. Más aún, existe preocupación por posible riesgo cardiovascular con suplementos de calcio en dosis altas.

“El calcio debería obtenerse preferentemente de fuentes dietéticas”, recomienda un seminario del Journal of the American College of Cardiology. Las dosis recomendadas son de 1000 a 1200 mg de calcio y 800 a 1000 UI de vitamina D diarios para mayores de 70 años, aunque esto siempre debería determinarse bajo supervisión médica.

Ante una caída: NO mover a la persona

Si tras una caída hay sospecha de fractura de cadera, por síntomas como dolor intenso, incapacidad de caminar o una pierna rotada hacia afuera, MedlinePlus del Gobierno de EEUU es categórico: “NO mueva a una persona con lesión en la cadera, pelvis o muslos, a menos que sea absolutamente necesario”.

El protocolo correcto es:

1. Llamar al SAMU (131) inmediatamente

2. Mantener a la persona inmóvil y tranquila en el suelo

3. Colocar acolchamiento (mantas, toallas) a los lados de la pierna sin atarla

4. Aplicar frío envuelto en tela (nunca hielo directo)

5. No dar de comer ni beber, pues probablemente necesitará cirugía inmediata

Nunca intente enderezar la pierna ni haga que la persona camine. La cirugía debe realizarse idealmente dentro de las primeras 24-48 horas. Cada día de retraso cuesta posibilidades de vida.

FUENTE: BIOBIO CHILE

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