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En memoria de la Dra. Gilda Gnecco: la madre de la calidad en salud en Chile

En Chile solemos hablar de calidad en salud como si fuera un concepto técnico reciente, asociado a normas, indicadores, acreditaciones y formularios. Sin embargo, antes de que la calidad se convirtiera en un requisito normativo, fue una convicción ética. Y en esa historia, la Dra. Gilda Gnecco ocupa un lugar central, aunque muchas veces silencioso: el de quien sembró, formó y sostuvo una cultura de calidad cuando aún no tenía nombre ni reconocimiento institucional.

Hablar de Gilda Gnecco es hablar de una generación de médicas y médicos que entendieron que la salud pública no se reduce a curar enfermedades, sino a garantizar dignidad, seguridad y justicia en la atención. Desde la docencia y la gestión, particularmente en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, Gnecco formó a cientos de profesionales que hoy lideran procesos de mejora continua, gestión del cuidado, seguridad del paciente y calidad asistencial en todo el país. Su legado no está en una sola política ni en un cargo visible, sino en una red humana que aprendió a mirar la atención sanitaria con rigor técnico y profundo sentido ético.

Mucho antes de que la acreditación hospitalaria fuera obligatoria, la Dra. Gilda Gnecco ya hablaba de procesos, de evaluación, de responsabilidad institucional y de derechos de los pacientes. Enseñó que la calidad no es un fin administrativo, sino una obligación moral del sistema de salud hacia las personas, especialmente hacia las más vulnerables. En un país marcado por desigualdades, su enfoque integró calidad con equidad, eficiencia con humanidad, gestión con cuidado.

Pero su coherencia no se limitó al ámbito profesional, la Dra. Gilda Gnecco fue también una defensora inclaudicable de la memoria y los derechos humanos. Su gesto de votar públicamente en nombre de su amiga detenida desaparecida no fue un acto anecdótico, sino la expresión más clara de una ética que atravesó toda su vida: no hay calidad sin verdad, no hay buena salud sin justicia, no hay sistemas confiables si olvidan a las personas.

La Dra. Gilda Gnecco falleció el 31 de diciembre, cerrando un año y una vida marcada por el compromiso público, la docencia y la ética. Sin embargo, su legado no muere con ella ni se diluye en el tiempo. Vive en cada profesional que comprende que la calidad no se agota en un indicador, sino que se expresa en el respeto, la seguridad y la dignidad de las personas. Por eso, más que una académica destacada, la Dra. Gilda Gnecco puede ser reconocida como la “madre de la calidad en salud” en Chile. No por un título formal, sino porque dio origen a una manera de entender la atención sanitaria como un compromiso permanente con el bien común. En tiempos donde la calidad corre el riesgo de volverse un trámite, recordar su legado es también una invitación urgente: volver a poner a las personas, su dignidad y su historia en el centro del sistema de salud

Por: Diego Silva Jiménez, Académico de la Facultad de Medicina, U. Central

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