Por María Luisa Lozano, presidenta de Minnovex y CEO de Emma Energy
El escenario que enfrenta la minería nacional en 2026 es, sin duda, auspicioso. El cobre volvió a batir su propio récord histórico al superar los US$6 la libra en la Bolsa de Metales de Londres, con un alza diaria de 1,91%, de acuerdo con cifras de la Comisión Chilena del Cobre. Este alto precio impactará directamente a las arcas fiscales, abriendo un espacio relevante para fortalecer políticas públicas, y confirmando nuevamente el peso que tiene el metal rojo en nuestra economía.
A este contexto se suma una cartera concreta de inversión. Siete proyectos en Chile iniciarán operaciones en 2026, lo que podría sumar cerca de 500 mil toneladas anuales de nueva capacidad productiva, respaldada por una inversión estimada de US$7.100 millones, lo que confirma que la minería seguirá siendo un motor clave de la actividad económica y de la demanda por soluciones cada vez más sofisticadas.
Para seguir desarrollando la minería es clave seguir impulsando la innovación, particularmente en ámbitos como la digitalización y automatización de procesos, eficiencia energética, aumentar el uso de la electromovilidad, entre otros. La minería debe reducir los impactos negativos en el medioambiente y las comunidades emisiones, además de asegurar la continuidad operaciones, aumentar la productividad y la seguridad de las operaciones.
En este escenario, ¿cuál es el papel que juegan los proveedores? La respuesta no puede ser pasiva. Los proveedores mineros son actores fundamentales para que esta nueva fase de crecimiento sea sostenible, eficiente y alineada con los desafíos globales que enfrenta la industria, ya que ellos son los llamados a entregar soluciones innovadoras a la minería.
Junto con la innovación, la internacionalización aparece como un eje estratégico. El apoyo de instituciones como ProChile en ferias internacionales y en el acceso a mercados clave, ha demostrado ser una palanca relevante para que las empresas proveedoras chilenas escalen sus soluciones y se transformen en socios tecnológicos estratégicos. Exportar minería hoy, implica exportar conocimiento, tecnología y servicios avanzados.
Otro elemento central es el desarrollo de capacidades locales, que permitan fortalecer el capital humano, desarrollo de I+D+i+e, promover la colaboración entre empresas, centros tecnológicos, universidades y clientes mineros, y articular iniciativas que faciliten la adopción de nuevas tecnologías en la industria minera. En este sentido, avanzar de manera consistente en la Estrategia de Desarrollo de Proveedores de la Minería es fundamental. Esta iniciativa busca robustecer las capacidades del ecosistema de empresas proveedoras de Equipos, Tecnologías y Servicios para la Minería, impulsar la innovación local y posicionar a Chile como un actor exportador de soluciones para la minería global.
Para que este esfuerzo sea sostenible en el tiempo, el financiamiento cumple un rol determinante. En ese marco, resulta clave mantener y fortalecer a la CORFO y sus diversos instrumentos de apoyo a la innovación y el emprendimiento. Lograr que pronto sea aprobada la Ley que crea la Agencia de Financiamiento e Inversión para el Desarrollo, AFIDE. Esta iniciativa apunta a aumentar la disponibilidad y diversidad de instrumentos financieros para que empresas de todos los tamaños puedan desarrollar proyectos de innovación y adopción tecnológica, mejorando su competitividad, elevando la productividad y contribuyendo a un crecimiento económico sostenible.
Este 2026 Chile tiene nuevamente una gran ventana de oportunidad para fortalecer al ecosistema minero. Un precio del cobre en niveles récord, una cartera relevante de nuevos proyectos y una red de proveedores con soluciones y capacidades crecientes que configuran una combinación virtuosa. Convertir este escenario en un verdadero salto de desarrollo minero y tecnológico dependerá de la capacidad de articular políticas de Estado, inversión privada e innovación tecnológica, y con los proveedores mineros como protagonistas de una minería más moderna, sostenible y competitiva para el país.




