La pequeña promesa de la gimnasia chilena que deslumbró en los Juegos Deportivos Nacionales

La pequeña promesa de la gimnasia chilena que deslumbró en los Juegos Deportivos Nacionales

Mariana Pinedo parece una mujer grande cuando se mueve por el escenario. Se están disputando los Juegos Deportivos Nacionales,y en la primera competencia de aro, deslumbró con gracia y habilidad, como si llevara muchos años haciendo lo mismo.

Al terminar su exhibición toma asiento. Con la espalda derecha. Muy seria, viendo la presentación de sus compañeras de la Región Metropolitana. La pantalla del recinto anuncia su puntaje: 11.57. El mejor resultado de la jornada.

Después, su entrenadora, Svetlana Artemieva, la llama desde lejos; y ella misma se acerca obediente a escuchar los consejos de una ex seleccionada nacional de Bielorussia y la Unión Soviética.

Recién en ese momento uno se da cuenta que es una niña de 13, la menor y más pequeña de un grupo de 54 participantes, y que la mayor parte del tiempo hizo el enorme esfuerzo para contener los nervios.

Luego Mariana vuelve a lo suyo; y Svetlana, que la entrena hace ocho años, se atreve a prometer: “Va ser una Tomás González de la Gimnasia Rítmica, te lo dice una rusa con experiencia”.

Pese a ser la de menor edad en la competencia, la santiaguina se colgó medalla de bronce en aro. Antes había sido presea de plata en el Sudamericano 2015 en Cochabamba, Bolivia; y el 2016, en la categoría juvenil, fue campeona nacional y finalista del Panamericano en México.

Su padre, sus dos madres

En el club Sirio, donde entrena, le dicen la “pequeña gigante”. Es una muestra de cariño y contención. En su corta edad, también le ha tocado sufrir.

La primera vez que Svetlana la vio en su escuela, ella llegó arriba de los hombros de su padre, el doctor John Pinedo, una eminencia en la oncología en Chile.

Días después de cumplir seis años, el doctor falleció. Mariana se quedó con su madre y dos hermanos. Ahí fue cuando ganó otra imagen materna.

“Yo tuve la oportunidad de conocer a su padre. Él era muy fanático del deporte, y cuando vio esta disciplina, me dijo que por favor su hija siguiera conmigo hasta el final”, relata Svetlana.

La maestra no puede evitar ponerse nerviosa cuando ella se presenta. Cuando llegó era inofensiva, y ahora tiene armas para ser una destacada deportista.

“Yo no ponía planes a que un día fuera buena. Con los resultados se va viendo su nivel. Pero Mariana es valiente, talentosa. Yo soy su segunda mamá en el gimnasio y veo como trabaja de lunes a lunes, es una chica muy fuerte”.

Fuente: Emol.com

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