Hacia un nuevo perfil del trabajador minero

Hacia un nuevo perfil del trabajador minero

Desde el siglo XIX, las cuatro etapas de la Revolución Industrial han cambiado las estructuras de la producción y del trabajo. Si antes predominaba la importancia del esfuerzo físico y la producción en masa gracias a la división de tareas y el uso de la energía eléctrica, hoy el mundo está transitando hacia la denominada “cuarta revolución industrial”, proceso que ha puesto a la tecnología en el centro de las estrategias de crecimiento y mejoramiento de la productividad.

Internet de las cosas, big data, inteligencia artificial y sistemas físicos cibernéticos son las herramientas con las que se busca optimizar la producción de distintas operaciones, incluyendo las que se desarrollan y ejecutan en la minería.

De hecho, los últimos 50 años en el sector minero han estado marcados por el avance tecnológico, pasando de la mecanización en los años ’60, al actual proceso de incorporación de la teleoperación y automatización. Dos conceptos que en la actualidad están abriendo el camino a las innovaciones de punta, lo que tiene un impacto directo en los requerimientos de nuevas competencias de la fuerza laboral.

Ante este escenario, bien vale la pena preguntarse ¿qué perfil debe tener el nuevo trabajador minero? ¿Con qué tipo de habilidades y especializaciones deberá contar? ¿Qué cambios promete generar esta cuarta revolución industrial en el sector minero?

Un cambio vertiginoso

Fue en la reciente Expomin cuando el presidente ejecutivo de Antofagasta plc, Iván Arriagada, aludió a los inevitables cambios que trae consigo la automatización de equipos y las nuevas formas de organizar el trabajo, entre otros factores asociados a la innovación y a la aplicación de tecnología de punta.

Es más. El ejecutivo advirtió que se crearán nuevos puestos de trabajo y desaparecerán “algunos” de los existentes. Es decir, todos los trabajos vinculados a la industria cambiarán de forma fundamental por las nuevas tecnologías.

También se refirió a este tema el presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), Diego Hernández, quien destacó que el sector está transitando hacia una minería continua y autónoma, con sistemas de monitoreo en tiempo real de los procesos productivos, y con nuevas tecnologías que contribuyen a mejorar los niveles de eficiencia y productividad.

“Es por esto que el país y las instituciones educativas deben orientar sus programas para formar nuevos perfiles de trabajadores que sean capaces de operar estas tecnologías, y adaptarse con rapidez a los constantes procesos de cambios tecnológicos”, dijo Hernández.

Pero el presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, fue más allá. Según el dirigente gremial, se puede prever que el 80% de las competencias recogidas en el Marco de Cualificaciones de la Minería (MCM), desarrollado por el Consejo de Competencias Mineras, sufrirá modificaciones debido al impacto de las nuevas tecnologías. Además, la implementación de las innovaciones tecnológicas obligará a desarrollar 86 nuevas competencias en el sector.

“Si no tenemos una fuerza laboral debidamente preparada para estos cambios tecnológicos, no recuperaremos los espacios que hemos perdido en competitividad ni los malos resultados que hemos obtenido en productividad”, afirmó Villarino.

Nuevas competencias

Según el estudio “Impacto de las nuevas tecnologías en las competencias requeridas por la industria minera”, elaborado por el Consejo de Competencias Mineras del Consejo Minero junto con Fundación Chile, la minería está en medio de un proceso que debería, en el mediano plazo, incluir un 32% de nuevas competencias sobre las disponibles en el MCM.

En este contexto, Sofía Moreno, gerente del Consejo de Competencias Mineras, manifiesta que el proceso de avance en la implementación de las nuevas tecnologías dependerá de la realidad y condiciones de cada operación productiva. “Dado este panorama, se espera una evolución no homogénea, donde coexistirán los diferentes escenarios tecnológicos”, enfatiza la especialista.

Las competencias que tenderán a mantenerse, de acuerdo a este estudio, son las relacionadas con la supervisión, coordinación y control de procesos. En tanto, las que tienen que ver con mantenimiento, extracción y tronadura verán cómo las acciones manuales serán modificadas por la tecnología. Esto definirá en gran medida los nuevos roles de los trabajadores, quienes deberán estar preparados para manipular los nuevos procesos y máquinas.

Por su parte, el gerente del Centro de Desarrollo Humano de Fundación Chile, Hernán Araneda, destaca que el impacto de la transformación digital ofrece a la minería una oportunidad valiosa para continuar mejorando su seguridad, productividad, sustentabilidad y diversidad.

Pero no sólo eso. Con el uso de big data, por ejemplo, las empresas mineras también podrían aumentar la confiabilidad de sus máquinas, “mejorar la eficiencia de sus operaciones comerciales y reducir considerablemente sus costos”, según dijo Diego Richard, director de Fuerza Laboral del Centro de Desarrollo Humano de Fundación Chile, en el marco de Expomin.

Una “oportunidad país”

Desde el Ministerio de Minería no han permanecido ajenos al debate. En distintos foros y seminarios, se han pronunciado frente al creciente protagonismo que ya está adquiriendo la tecnología en el trabajo minero, enfatizando que la automatización está lejos de ser una amenaza ante los cambios que está experimentando la industria.

Así lo destacó el propio ministro de Minería, Baldo Prokurica, al aclarar que la minería no es reconocida como una de las industrias de alto riesgo en sustitución explícitamente, pese a la tendencia progresiva por aumentar la automatización.

“En términos relativos, el sector es de los más altamente intensivos en capital del país, casi 10 veces más que la media nacional, según estimaciones de Cochilco. Pues al contrastar a Chile con otros países mineros, si bien no existen estudios comparativos, podemos estimar indirectamente que la intensidad de capital en relación al trabajo no es muy distinta a la de Canadá, Australia o Estados Unidos”, dijo la autoridad estatal a Revista Nueva Minería y Energía.

Desde un punto de vista estratégico -agregó Prokurica-, la industria minera ha estado apostando por la automatización, ya que se trata “de una oportunidad país”.

“Tenemos ventajas comparativas y políticas que apuntan a ser actores relevantes no sólo en la industria minera, sino que en la industria del conocimiento que implica la robotización y la automatización”, aseguró el ministro.

Sin embargo, en la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la visión es menos optimista, ya que temen que la imperante presencia de la tecnología en la industria minera terminará por impactar en la pérdida de empleos.

“Es cierto que la tecnología llegó para quedarse, pero lo fundamental es que los trabajadores que no tendrán su fuente laboral puedan ser reubicados en otras áreas o bien, ser capacitados en otras habilidades”, planteó la presidenta de la multisindical, Bárbara Figueroa.

Más técnicos y mujeres

Pero uno de los desafíos más inmediatos que tiene el sector es la necesidad de contar con capital humano avanzado. De acuerdo con cifras de la industria, de aquí a 2026 habrá un déficit de 15.350 técnicos para la operación de equipos fijos y móviles del área de mantención mecánica y eléctrica. Aspecto que para el presidente de la Comisión Nacional de Productividad, Joseph Ramos, resulta preocupante y de vital importancia, razón por la cual se debe reivindicar la educación técnica.

“Hay un exceso de profesionales universitarios preparándose para la minería, en cambio, escasean operadores de equipos móviles, mantenedores eléctricos, mecánicos y eso no lo enseñan en la universidad”, indicó Ramos.

Esta posición la comparte Inés Rodríguez, gerente de la división de Ingeniería y Tecnología de la consultora Robert Half, quien sostuvo que aún no se ha logrado equiparar la brecha entre profesionales de la minería y técnicos del sector.

“Si nos centramos en los operadores y mantenedores de equipos fijos y móviles, hoy estaríamos bien en términos de dotación, ya que tras la contracción que sufrió el sector en los últimos años, no faltarían estos perfiles”, señaló la ejecutiva.

No obstante, la especialista advirtió que hoy la industria minera está demandando profesionales con mayores habilidades blandas y una mayor presencia de mujeres (ver recuadro). Una opinión compartida por la directora del Centro de Políticas Laborales de la Universidad Adolfo Ibáñez, Andrea Repetto, quien subraya la necesidad de promover una modalidad que entregue capacidades no cognitivas que van más allá de las que está entregando el sistema escolar clásico que forma gente para ir a la universidad.

Mujeres en la minería: materia pendiente

Por increíble que parezca, hasta 1996 el Código del Trabajo establecía que las mujeres no podían trabajar en labores mineras subterráneas, consagrando legalmente una discriminación impensada para los tiempos que corren, pero que sólo fue corregida hace dos décadas.

En un contexto en que el rol de la mujer en la sociedad moderna se encuentra en transformación, la inserción del género femenino en la minería aún constituye una materia pendiente. No por nada, Chile tiene uno de los índices más bajos en participación y oportunidades económicas para las mujeres, “sólo comparado con países islámicos”, según dijo el subsecretario del ramo, Pablo Terrazas, aludiendo al 7,9% de dotación femenina que muestra la minería actualmente.

Si bien la cifra revela que la minería sigue siendo -a juicio de Joaquín Villarino- una industria “machistoide”, algunas compañías mineras han avanzado en planes y programas de mayor inclusión, como la meta que se autoimpuso BHP de llegar al 50% de participación femenina al 2025.

Esta aspiración también es compartida por el presidente de la Comisión Nacional de Productividad, Joseph Ramos. Según sus cálculos, si Chile adquiriera la participación femenina de países desarrollados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), serían 900.000 personas más en la fuerza de trabajo, lo que representaría 6% más del PIB y 1,2% de ingreso tributario (unos US$3.000 millones).

Para avanzar en esta línea, la CUT promueve una ley de cuotas que permita una mayor participación de las mujeres en el mundo del trabajo, y en particular, en la minería. “Si bien no la veo como una medida permanente (la ley de cuotas), sí estoy convencida que incorporar a la mujer a la minería redunda en una mayor productividad y trae valor agregado a la industria”, dijo la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, a Revista Nueva Minería y Energía.

 

FUENTE Revista Nueva Minería y Energía

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